Jiménez-Landi Garnacha 2016 es un magnífico exponente de la D.O. Méntrida.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
9% Syrah, 6% Cabernet Sauvignon, 85% Garnacha tinta
Tipo de barrica
Barricas bordelesas de roble francés
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
8 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
07/2017
Acidez total (g/l)
5.48
Acidez volatil (g/l)
0.37
Azúcar
Inferior a 2
PH
3.41
Graduación (% vol.)
14
Esta propuesta abunda en el entorno de la Sierra de Gredos, zona histórica del cultivo de la garnacha en el centro de la Península, que destaca por la altitud de sus viñedos –entre los 600 y 1.100 metros- algo que, junto con sus suelos arenosos y graníticos, proporciona un frescor y una extraordinaria acidez que equilibra a los vinos nacidos en la D.O. Méntrida.
Y es que las zonas de producción situadas cercanas a la Sierra de Gredos han saltado a la palestra por la calidad que ofrecen sus monovarietales de garnacha. Jiménez-Landi es uno de los responsables de su fulgurante recuperación, gracias a tintos poco intervencionistas como Jiménez-Landi Garnacha 2016.
Destella un color rojo picota con tonos violeta.
Muy limpio e intenso en su fina nariz, destacando los aromas de frutas rojas frescas (grosella y frambuesa), notas florales, recuerdos balsámicos y un agradable fondo de hierbas aromáticas.
Con una boca muy sabrosa y de gran frescura; se exhibe aromático, vivo y jugoso gracias a su buena acidez. Un tinto equilibrado, con un paso fluido y sedoso, dominado por los aromas de fruta roja junto a notas florales y balsámicas. Final intenso y de buena longitud.
Propiedad de la familia Jiménez-Landi, la historia actual de esta bodega comienza a escribirse en 2004 con el lanzamiento de un nuevo proyecto basado en la reinterpretación de la garnacha en una zona histórica de su cultivo: la Sierra de Gredos. Al margen de concentraciones y potencias, Jiménez-Landi se centró en mostrar el perfil más fresco, elegante y sutil de la garnacha. Y pronto le llegaría el reconocimiento internacional.
Las altas puntuaciones otorgadas por Robert Parker harían que esta pequeña bodega de producciones limitadas triunfara antes fuera que dentro de nuestro país.
La apuesta por una agricultura ecológica y biodinámica y el rigor artesanal en la elaboración son otras de las señas de identidad de una bodega que reivindica lo natural: vendimia manual, pisado de la uva con los pies, fermentaciones con levaduras autóctonas, mínimo uso de sulfuroso, y crianzas en barricas grandes para respetar al máximo la personalidad del vino.