Rocalima 2021 es un vino blanco fruto de la agricultura heroica que ejerce Viñedos Verticales en la Axarquía malagueña. Elaborado al cien por cien a partir de la variedad de uva doradilla, casi desaparecida en Málaga, procede de un viñedo ubicado a unos 600 m de altitud, con una gran pendiente, sobre suelos de filitas negras. Tras la vendimia manual, la fermentación espontánea y el trasiego junto a sus hollejos a una tinaja de hormigón, reposa durante 5 meses. Una vez realizado el prensado, el vino es sometido a una crianza de 10 meses, sobre sus lías, en conos de castaño. Un blanco muy original para iniciados en los vinos del Marco de Jerez y los vinos naranjas.
Rocalima es de color ámbar y en nariz recuerda a un vino oxidativo del Marco de Jerez, pero en boca es más ligero (no está encabezado, obviamente) y con la acidez bien equilibrada, pero al haber fermentado 5 meses con sus pieles, se nota, aunque recuerda más a un vino de Jerez que a un vino naranja. Un vino muy original para iniciados en los vinos del Marco y los vinos naranjas. Sorprendente.
Viñedos Verticales es el proyecto en la Axarquía malagueña de dos amigos, Juan Muñoz, tercera generación de viticultores y bodegueros en la comarca, y el enólogo Vicente Inat. La bodega inició su andadura en 2015, en la localidad de Moclinejo, en cuyo término se localizan las pequeñas parcelas en las que se reparten sus 8 hectáreas de viñedo.
Como su propio nombre indica, la principal seña de identidad de Viñedos Verticales es la singular ubicación de las cepas que trabajan. Con una edad de 40 a 100 años, éstas se disponen en pendientes pronunciadas, de suelos de pizarra, a una altitud de entre 400 y 1000 metros sobre el nivel del mar, que también deja sentir su influencia dada su proximidad. Por lo escarpado del terreno, la viticultura practicada es tradicional e incluye laboreo con mulos, siendo la moscatel la variedad mayoritaria de su cultivo, que también completan castas como la Pedro Ximénez, o las más minoritarias doradilla y rome.
El trabajo en viñedo, respetuoso con el medioambiente, tiene su continuación en bodega con una elaboración despojada de artificios y añadidos innecesarios, basada en fermentaciones naturales y crianzas en tinas de madera, fudres de más de 100 años y trujales de hormigón. Una filosofía comprometida con la tradición y las propias raíces que, bajo la D.O. Málaga y Sierras de Málaga, da vinos de gran calidad y limitada producción, de marcada personalidad, perfil mineral y gran longevidad.