José Moro: “El vino necesita libertad de expresión, no barreras”
José Moro, hermano mayor de la tercera generación de viticultores preside Bodegas Emilio Moro, una de las firmas clásicas de Ribera del Duero. Cargo que desempeña a las mil maravillas a juzgar por el prestigio internacional y la repercusión mediática que tienen sus vinos y su bodega (nominada recientemente al premio Mejor Bodega Europea por la influyente revista norteamericana ‘Wine Enthusiast’, que la sitúa como la mejor de España). En 2009, José Moro se embarcó en un nuevo e innovador proyecto también en Ribera del Duero que ya conquista las mejores posiciones en el podio de la calidad: Cepa 21 (Bodega del Mes en Vinoselección). Si hubiera que resaltar un rasgo de ambas firmas -como él mismo nos cuenta a continuación- es su fidelidad al “terroir”.
VS. Heredero del amor por el vino de su abuelo y su padre, ¿cuál es su primer recuerdo del mundo del vino?
Uno de mis primeros recuerdos se remonta a cuando yo tenía 7 u 8 años de edad y ayudaba a mi abuelo y a mi padre a limpiar las cubas de 1000 litros. Para mí era muy divertido verme metido dentro de la cuba con un candelabro y un cepillo.
VS. El viñedo es uno de los grandes activos tanto en Emilio Moro como en CEPA 21. ¿Qué fundamentos filosóficos comparten ambas bodegas?, ¿diferencias?
Para responder a esta pregunta tenemos que hablar del “terroir”, concepto que para nosotros representa la combinación de la variedad de la uva, el tipo de suelo, el clima y el manejo del viñedo. Elaboramos nuestros vinos con el máximo respeto a nuestro “terroir”, y esta filosofía la seguimos en ambas bodegas. Sin embargo, en Cepa 21 buscamos un “terroir” diferente dentro de la Ribera del Duero, más norte y con un ciclo vegetativo más largo. Así nació este proyecto innovador, injertando el mismo clon que en la casa materna (Emilio Moro).
VS. Apuesta 100% por la variedad tempranillo, ¿se ha planteado la introducción de otras variedades de uva en sus viñedos: cabernet sauvignon, melort…?
Siempre hemos trabajado con el tempranillo, variedad que hemos mejorado gracias a nuestro clon más puro llamado ‘Tinto Fino’. Todos nuestros viñedos están plantados con este clon, para conseguir cada día la excelencia dentro de una única variedad.
VS. Aunque iguale o supere los tiempos de crianza estipulados por el Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero, usted renuncia a etiquetar sus vinos con las categorías clásicas de Crianza, Reserva y Gran Reserva. ¿Por qué motivo?
Llegamos a la conclusión de que debíamos usar la barrica en función de cada añada. En un vino, el máximo protagonismo debe de venir de la fruta, y hay que trabajarla con respeto. Debemos usar las barricas respetando el carácter de cada añada. No son necesarios 12 meses para un vino Crianza; eso lo deciden los parámetros de cada cosecha, y a través de la cata decidimos la personalidad de los vinos al margen del tiempo de barrica. El vino necesita libertad de expresión, no barreras.
VS. Si el máximo protagonismo debe de venir de la fruta, ¿qué importancia le otorga la crianza en barrica?
Es uno de los momentos más importantes en la creación del vino, pero en nuestras bodegas queremos que el vino no esté supeditado a la barrica. En el proceso de crianza, la madera debe otorgar parte de su personalidad al vino, sus aromas y esencias. En mi opinión, la barrica es un vehículo que sirve para adornar, pero como he dicho anteriormente la auténtica protagonista del producto final debe de ser la fruta.
VS. ¿Cómo ve el futuro de los vinos de la D.O. Ribera del Duero en los próximos años?
El vino de la Ribera del Duero está lleno de personalidad y carácter. El futuro de esta Denominación depende de cada bodeguero. Hay vinos que denotan mayor o menor ternura y dedicación, pero no se puede negar que la Ribera del Duero tiene el “terroir” ideal para conseguir los mejores vinos. A lo largo de estos años, se ha consolidado un compromiso de calidad gracias a esta creencia, y eso será un factor determinante para el futuro de esta Denominación.
VS. Llegar a los jóvenes para que el vino se incorpore a sus bebidas habituales sigue siendo uno de los problemas del sector vinícola. ¿Cuál cree que es el camino para llegar a los más jóvenes?
Debemos aproximarnos a la juventud con un lenguaje sencillo, olvidarnos de los tecnicismos y los conceptos complicados para no ahuyentarlos. Queremos acercarnos a los jóvenes, buscamos llegar a las universidades, con el objetivo de que nuestros estudiantes conozcan de cerca este maravilloso mundo y aprendan a beber con moderación. Pero la situación actual es determinante para que esto ocurra. Por un lado, los jóvenes de hoy llegan tarde al mundo del vino, o solo cuando alcanzan cierto poder adquisitivo; y durante ese tiempo, optan por otro tipo de productos y bebidas más asequibles.
Hay que tener en cuenta también que los jóvenes ven cada vez menos vino en sus casas, no como antes que era lo más normal. Queremos que el vino forme parte de sus vidas, que sepan que realmente está al alcance de todos y con suerte, abrirles un mundo nuevo de sabores y aromas, pero sobre todo, que lo disfruten. Al final, el camino a seguir es saber inculcar el amor por el vino.