La Rioja Alta S.A.: nuevos aires en sus bodegas Torre de Oña y Lagar de Fornelos
La Rioja Alta, S.A. (Bodega del Mes en Vinoselección) es mucho más que una bodega centenaria y una de las más prestigiosas de nuestro país. Es un ejemplo de coherencia y de fidelidad a un modo de hacer más allá de modas. Fundada en 1890 en el célebre Barrio de la Estación de Haro, es autora de algunos de los riojas más laureados de la historia; tintos que, con sutiles puestas al día, han seguido fieles a un estilo que apuesta por la finura, la elegancia y las largas crianzas; a pesar de que los grandes cambios acontecidos en Rioja en la pasada década de los noventa impusieran valores como la concentración, la potencia y la reducción de los tiempos de crianza.
Así, sin traicionar su espíritu, La Rioja Alta S.A. continúa en lo más alto como emblema del clasicismo riojano mejor entendido. Pero que nadie la acuse de inmovilista. En las últimas décadas ha invertido en nuevas bodegas en las que desarrolla un perfil más moderno, como Lagar de Fornelos (D.O. Rías Baixas); y Torre de Oña (Rioja Alavesa). Dos firmas que están viviendo una importante renovación.
Lagar de Cervera, nuevas instalaciones y ampliación de viñedo
Empecemos por Lagar de Fornelos (más conocida por el nombre de la marca Lagar de Cervera), la bodega que La Rioja Alta S.A. adquirió en 1988 en la D.O. Rías Baixas para completar su catálogo de grandes tintos con grandes blancos. Ubicada en O Rosal, Lagar de Fornelos inauguró en 2013 nuevas instalaciones, cercanas a las antiguas, en las que ha invertido 2,8 millones de euros, con un diseño exterior que respeta la arquitectura de la zona mediante el empleo de granito, y un interior que incorpora las técnicas más modernas y cuidadosas con la uva para optimizar la calidad en todas las fases de elaboración: ampliación de la zona de recepción de racimos, mesa de selección, nuevas prensas que garantizan un suave prensado, nuevos depósitos de diferentes tamaños que permiten, gracias a sus ‘camisas de refrigeración’, elaboraciones mucho más selectivas y un mejor control de temperaturas, etc.
A esa inversión, se ha sumado otra de 3 millones de euros para mejorar y ampliar el viñedo: 75 hectáreas que en los próximos meses se convertirán en 85. Las 10 nuevas hectáreas serán adyacentes a la Finca Viña Cervera en O Rosal, donde se ubican las parcelas más viejas de la bodega: Seoane (cuyos frutos se destinan a Pazo de Seoane Albariño) y Cervera, con 25 años de edad media. En definitiva, mejoras en una bodega que ejerce desde hace 25 años como uno de los motores de renovación de los blancos gallegos, que cuenta además con un valioso viñedo, el más extenso de la D.O. Rías Baixas (donde prima el minifundio).
Torre de Oña, la renovación silenciosa
Fundada en 1986, Torre de Oña fue una de las primeras bodegas riojanas concebidas a estilo ‘château’, con viñedos cultivados en torno a sus instalaciones, y dedicada a elaborar exclusivamente sus propias uvas. Desde 1995, esta preciosa propiedad ubicada en Páganos-Laguardia, en la subzona de Rioja Alavesa, pertenece al Grupo La Rioja Alta.
El año 2005 marcó el inicio de una nueva etapa en Torre de Oña. Hasta entonces, esta bodega elaboraba un único vino: Barón de Oña, un rioja de finca al que se destinaba toda la producción. “Desde 2005 nos dimos cuenta de que había diferencias entre las calidades de las diferentes parcelas”, explica Julio Sáenz, Director Técnico del grupo La Rioja Alta. Y tras la puesta en marcha de un proceso de I+D, decidieron ampliar su gama de referencias. Por un lado, Torre de Oña pasaría a ser el vino más selecto de la bodega, creado con las mejores parcelas; un rioja de ‘terroir’, fiel reflejo de la finca. Y por otro, lanzaron la nueva marca Finca San Martín, en un perfil “Rioja Alavesa”. Esta ha sido la revolución silenciosa que ha situado a Barón de Oña dentro de un modelo más actual.