Arzuaga Pago Florentino Eco Mágnum 2020 es un tinto monovarietal de cencibel (tempranillo) diseñado por Bodegas Arzuaga Navarro en un magnífico terroir que, por sus particularidades, ha sido certificado como Pago.Las mejores uvas de la finca La Solana (D.O.P. Vino de Pago Florentino), en Malagón (Ciudad Real), fueron seleccionadas para elaborar un tinto ecológico complejo, sedoso y amable, que cuenta con 12 meses de crianza en barricas de roble francés y americano.
Arzuaga Pago Florentino Eco tiene un color cereza con ribetes y matices violáceos, limpio y brillante. En nariz destacan sus notas a fruta roja y negra madura con aromas de café tostado, torrefactos y especiados. Entrada de boca sedosa y amable, con gran intensidad y prolongado en el tiempo. En retronasal nos vuelve a recordar las frutas negras y torrefactos percibidos en nariz.
Bodegas Arzuaga Navarro es una de las referencias de calidad de la Ribera del Duero y una de las grandes bodegas de nuestro país. Elabora vinos modernos desde su expresión de fruta, potentes, pero con elegancia y equilibrio, y con un marcado carácter de lo que ofrece una gran tempranillo de la Ribera del Duero. La brillante trayectoria de Bodegas Arzuaga Navarro comenzó a principios de los noventa gracias al tesón de Florentino Arzuaga, un empresario hostelero que buscaba establecer un proyecto bodeguero de vanguardia a las orillas del Duero. Para ello, eligió una de las áreas más privilegiadas de esta zona de producción por entonces en plena expansión: el término de Quintanilla de Onésimo (Valladolid), en la conocida como “milla de oro” de la Ribera del Duero, donde se encuentran firmas tan ilustres como Vega Sicilia y Finca Villacreces.
Tras iniciar la plantación de viñas en la finca La Planta (propiedad de 1.400 hectáreas situada a pocos kilómetros de la bodega, a una altitud de 911 m sobre suelo arcillo-calcáreo, lo que le otorga unas características muy particulares), la familia Arzuaga continuó incrementando la superficie de viñedo hasta alcanzar las más de 150 hectáreas que posee hoy día e inició la construcción de unas instalaciones con vistas a un futuro en el que se rebasaran las fronteras del ejercicio bodeguero para convertirse en un gran centro de enoturismo. Así ha sido: hoy Arzuaga Navarro ofrece a los enófilos una amplia oferta, sumando, a sus imponentes naves de elaboración, un hotel, un spa y un restaurante.