Belondrade y Lurton 2024

Gran verdejo ecológico de guarda
1 botella
51,70
Botella 75cl.

ENVÍO GRATIS

En tu primer pedido: 15€ de descuento.

10€ de descuento se aplican en tu primer pedido +
5€ de descuento en tu segundo pedido

El bodeguero de origen francés Didier Belondrade diseña en Rueda el emblemático vino blanco Belondrade y Lurton 2024, un verdejo caracterizado por su estilo borgoñón, elaborado a partir de los frutos de la finca ecológica Quinta de San Diego.

Características de consumo

Temperatura servicio

9-12 ºC

Tiempo de consumo

Alcanzará su máximo potencial en 2032-2034

Características generales

Tipo de vino

Blanco

Región

Rueda

Variedad de uva

Verdejo

Tipo de barrica

Barricas de roble francés

Tipo de botella

Troncocónica

Permanencia en barrica

Mínimo 10 meses

Capacidad (cl)

75

Graduación (% vol.)

14.5

Información general

Belondrade y Lurton 2024 es la demostración de la extraordinaria capacidad de envejecimiento de la verdejo. Un vino blanco elegante, untuoso, y complejo con la firma del prestigioso bodeguero francés Didier Belondrade.

Belondrade y Lurton fue un auténtico pionero en el mercado de los blancos de Rueda. Un concepto innovador que, a través de la fermentación y crianza en barricas de roble, dotó de una sorprendente complejidad a la verdejo. Es el caso de este blanco, para cuya elaboración tuvo lugar una fermentación espontánea en barricas de roble francés, seguida de una medida crianza sobre sus lías y reposo en botella antes de salir al mercado.

La implantación de estas técnicas tradicionales propias de Borgoña en Rueda llegó de la mano de Didier Belondrade. En 1994, el bodeguero llegaba a La Seca (Valladolid) con el firme propósito de elaborar un nuevo estilo de varietales de verdejo definidos por su complejidad y capacidad de guarda. Bodegas Belondrade es hoy en día es una de las firmas más destacadas de la D.O Rueda.

Opinión de los creadores

La añada 2024 estuvo marcada por una pluviometría abundante, especialmente durante la primavera, con precipitaciones muy superiores a la media de los últimos años. Estas lluvias, junto con temperaturas suaves, propiciaron una brotación temprana que hacía prever el inicio de la vendimia a finales de agosto. El verano, sin embargo, vino acompañado de varias olas de calor que llevaron los termómetros hasta cerca de los 40 °C. Entre estos episodios extremos, se registraron periodos más templados y noches frescas que contribuyeron a equilibrar el proceso de maduración. Las altas temperaturas de mediados de agosto provocaron una parada vegetativa que retrasó ligeramente el calendario previsto, por lo que la vendimia comenzó finalmente el 2 de septiembre. Aun así, la marcada oscilación térmica entre los distintos periodos permitió una maduración lenta y uniforme, conservando una buena acidez en la uva.