Entrevista a Íñigo Sáenz de Samaniego, enólogo y propietario de Bodegas Ostatu
“Seguir cuidando y hacer grandes vinos de los viñedos que nuestros padres y abuelos plantaron con mucha ilusión es una sensación indescriptible”, afirma Íñigo Sáenz, de Bodegas Ostatu
“Una denominación de origen para Rioja Alavesa debería ser mucho más exigentes que la actual D.O.Ca. Rioja”
Íñigo Sáenz de Samaniego (48 años) es el enólogo de Bodegas Ostatu (nuestra Selección Privada de Diciembre), y uno de los cuatro hermanos al frente de la bodega familiar creada por sus padres Doroteo y María Asunción. Nacido en el mismo pueblo donde se emplaza la bodega, Samaniego (Álava), supo desde siempre que quería dedicarse a este sector.
Se formó en la Escuela de Enología de Laguardia, y ya cumple más de dos décadas como elaborador de vinos. En el año 2000 comenzó a trabajar junto al prestigioso enólogo bordelés Hubert de Boüard (Château Angélus, Saint-Émilion) en la primera añada del vino Gloria de Ostatu. “Fue una relación que nos ha ayudado a mejorar y posicionarnos mejor en la elaboración de vinos de calidad”, afirma.
VS. ¿Cuáles son las claves del terruño de Rioja Alavesa y qué la diferencia de las otras subzonas de la D.O.Ca. Rioja?
Aquí los suelos son mayoritariamente arcillo-calcáreos, muy pobres, y no ha habido ni hay otro cultivo alternativo. El clima en Rioja Alavesa es más benigno, airoso y fresco que en otras zonas de la D.O.Ca. Rioja.
Además, algo a tener en cuenta es el saber hacer de los viticultores que se transmite de generación en generación, y ha sido clave para mantener la estructura del viñedo de esta zona.
VS. Muchas bodegas alavesas desean crear una denominación de origen separada de la marca riojana, ¿cuál es su postura?
Personalmente no estoy en contra de la iniciativa. Pero creo que, si siguiese adelante, tendría que ser una nueva DO con criterios cualitativos mucho más exigentes que la actual DO. Tendría que ir buscando la excelencia y sostenibilidad. Creo que no es suficiente sólo con cambiar el nombre.
VS. Bodegas de muchas regiones españolas están sufriendo el problema del relevo generacional. ¿Habrá una tercera generación de la familia Sáenz al frente de Ostatu?
Nosotros de momento no hemos empezado con el reto de la transición generacional. Nuestros hijos-as y sobrinos-as son jóvenes y todavía se están formando.
Si me preguntan, yo les animaré. No les voy a mentir y les diré que es un trabajo duro donde siempre hay que estar al pie del cañón. Pero también tienen que saber que es muy bonito y gratificante el resultado. Seguir cuidando y hacer grandes vinos de los viñedos que nuestros padres y abuelos plantaron con muchísimo cariño e ilusión es una sensación indescriptible.
VS. En Bodegas Ostatu solo trabajan con viñedo propio, ¿por qué?
Nosotros trabajamos mayoritariamente con nuestro propio viñedo, pero también con el viñedo de algunos viticultores que forman parte de nuestra familia. Para nosotros es parte esencial, ya que el viñedo es la clave de la elaboración de nuestros vinos. Además, cabe recordar que nuestro manejo del viñedo es en clave ecológica, por lo tanto, necesitamos un control exhaustivo.
VS. Sus viñas están mayormente orientadas al sur ¿cómo influye esto en la maduración de la uva?
Es cierto que tenemos gran parte de los viñedos con orientación Sur con unas condiciones de maduración óptimas. Sin embargo, con el cambio climático estamos viendo que las viñas con una orientación Norte también consiguen una maduración extraordinaria. Sobre todo, estos últimos años. Esto antes no ocurría.
VS. ¿Cree que las bodegas españolas se están esforzando lo suficiente para no contaminar y frenar los efectos del cambio climático o todavía falta compromiso?
Cada vez somos más conscientes de ello. Aunque queda trabajo, se van dando pasos en materia de sostenibilidad, y creo que es el camino que deberíamos seguir todos para que los que vienen detrás también tengan la oportunidad de disfrutar de los viñedos, paisajes y todo lo que lo rodea.
VS. Una de vuestras señas de identidad es la parcelación de los viñedos. ¿A qué responde esta división y qué parcelas se destinan a cada vino?
Como ya he comentado, nos gusta diseñar los vinos, sea cual sea su elaboración, en el viñedo.
Nuestros vinos se dividen entre los tradicionales (para nosotros Sensatos) y los Parcelarios y Singulares. Para los primeros (jóvenes, Crianza, Reserva y Gran Reserva) buscamos aglutinar viñedos con las mismas características o similares, para que el resultado final nos dé un carácter muy marcado de esas parcelas de las que provienen, respetando a su vez las elaboraciones más tradicionales. Por ejemplo, nuestro Ostatu Reserva lo elaboramos con pequeñas parcelas de edad media avanzada (60 años) que tenemos localizadas en la zona Oeste de Samaniego, nuestro pueblo. En este vino se puede apreciar la elegancia del tempranillo de avanzada edad, carnoso, fruto de la perfecta maduración de estas cepas.
En la gama de los vinos parcelarios (provenientes de una parcela en concreto) seleccionamos viñedos que nos permiten trasladar su ‘terroir’ a la copa y ver el verdadero potencial de cada uno de ellos. Valdepedro, Escobal, Zabala, Menditto, Lore, Laderas y Gloria son nuestros vinos con identidad propia, la que les otorga cada una de las parcelas de las que provienen.
Te aconsejamos que no te pierdas los dos grandes vinos de Bodegas Ostatu que te acercamos en la Selección Privada de diciembre 2024: Ostatu Reserva 2018 y Ostatu Reserva 2019. Dos riojas que reflejan con fidelidad el terruño del que proceden, y que te permitirán realizar una cata vertical para confrontar dos añadas muy diferentes.