Denominación de Origen Lanzarote, hijos de la lava y el viento
La Denominación de Origen Lanzarote, con sus suelos de ceniza volcánica y su clima árido, es el origen de vinos muy singulares y con alto nivel de calidad.
De las siete Islas Canarias, Lanzarote es la más oriental, situada a 1000 kilómetros del suroeste de la Península Ibérica, y a 100 de Marruecos. También es la isla más plana, con altitudes comprendidas entre los 200 y 500 metros. Un territorio árido, con unas escasas precipitaciones de 150 litros al año, cubierto de cenizas debido a las erupciones volcánicas y azotado por los fuertes vientos alisios. No parece una tierra fértil. Sin embargo, el ingenio de los viticultores ha vencido a las adversidades.
La erupción de seis años del Timanfaya, entre 1730 y 1736, transformó de forma radical el paisaje de la isla. Aumentó un cuarto su superficie, y los cultivos tradicionales, como el de la cebolla, quedaron sepultados por las cenizas.
A raíz de estas erupciones comenzó a producirse vino en la isla. Los agricultores se dieron cuenta de que la ceniza volcánica que cubría los suelos –llamada picón, lapilli o rofe– atrapaba la humedad, posibilitando que creciera la vid. A partir de entonces, la viticultura se desarrolló rápidamente. Antes de esto, apenas se cultivaba uva moscatel para pasificarla.
La magia de la ceniza volcánica
Los viticultores excavan el picón y buscan debajo la tierra fértil. Plantan la viña y la cubren con el mismo picón para conservar la humedad. Y es que la porosidad de la ceniza volcánica permite absorber la humedad y retener el rocío.
Además, para proteger a las plantas de los fuertes vientos construyen muros semicirculares de piedra, de algo más de medio metro de altura. Muros que actúan de barrera protectora e impiden que las cenizas entierren las raíces.
En la zona más cercana al Timanfaya, en el centro de la isla, las erupciones dieron lugar a un paisaje extraordinario que recibe el nombre de La Geria, donde se consiguen vinos únicos. Para el cultivo de las viñas, en La Geria se emplea un sistema de hoyos. Esto es debido a que, al ser una zona más cercana al Timanfaya, el espesor de la capa de lapilli es mayor. Los hoyos pueden tener más de dos metros de profundidad, y cada uno puede albergar entre una y tres vides.
En la zona de Tinajo y Haría (en el norte de la isla) la capa de lapilli es menor, y se recurre al sistema de zanjas.
Algunos datos de la Denominación de Origen Lanzarote
La Denominación de Origen Lanzarote se constituyó en 1993. Los datos publicados por el Consejo Regulador referentes a 2023 indican que el número de botellas con el sello de la D.O. fue de 1 828 524; y los litros producidos, 1 327 814.
Acoge unas 1900 hectáreas de viñedo y 1834 viticultores. La producción de uva ronda los 2 000 000 de kilos, y se aprecia una tendencia alcista en su precio.
La edad media de los viñedos oscila entre los 30 y 50 años, hallándose cepas muy antiguas y también nuevas plantaciones de unos 5-6 años.
En la actualidad, las bodegas adscritas al Consejo Regulador son 28 bodegas. Firmas de pequeñas o moderadas producciones que, en general, apuestan por la innovación y la diversificación en sus referencias.
La bodega más conocida de la isla es El Grifo, fundada en 1775. Se trata de la bodega más antigua del archipiélago canario y una de las más antiguas del país.
Los vinos lanzaroteños se destinan principalmente al mercado local. El porcentaje de exportación apenas representa un 4%.
Malvasía volcánica y listán negro, las uvas estrella
En los viñedos de Lanzarote se cultiva una gran diversidad de variedades, con predominio de las blancas. Del mismo modo, los vinos blancos son los más reconocidos de la isla.
La uva blanca bandera es la malvasía volcánica, que es diferente a otras malvasías y exclusiva de Lanzarote. Está emparentada con la moscatel, y ofrece vinos fragantes, muy frescos y con cierta densidad en boca. Sus aromas recuerdan a flores como el azahar y el jazmín, y también a frutas de hueso y tropicales.
En cuanto a las uvas tintas, la reina es la listán negro, una variedad que se cultiva en otras islas del archipiélago canario. Los tintos de listán negro muestran un perfil atlántico. Son frescos, ligeros en boca y de trago largo, con unas características notas de hoja de higuera. Sin duda, vinos singulares. Con esta variedad también se producen vinos rosados, muy versátiles y frutales.
En general, los vinos de la Denominación de Origen Lanzarote se caracterizan por tener un sabor volcánicomineral y una acidez relativamente alta, así como un punto de salinidad.
Sin duda, Lanzarote vive hoy su mejor momento en cuanto a la calidad de sus vinos. Ofrece originalidad y calidad, con el atractivo que supone disfrutarlos –si se puede- en su lugar de origen, de inmensa belleza.