Botijo Rojo 2024 encarna la expresión más honesta de garnacha vieja en Valdejalón. Viñas de cultivo ecológico de entre 20 y 50 años de antigüedad originan un tinto fresco, frutal e intenso, con taninos suaves y una característica mineralidad, perfecto para el día a día.
Botijo Rojo 2024 nace en la comarca de Valdejalón, Aragón, en viñas sin riego cultivadas ecológicamente a unos 450 m de altitud. Las cepas, de 20 a 50 años, se asientan sobre suelos arcillo-calcáreos con cantos rodados, que retienen la lluvia y aportan mineralidad. El clima es continental con influencia mediterránea, marcado por el cierzo y una gran exposición solar, resultando en cepas de baja producción, con frutos que ofrecen gran concentración y expresión varietal.
Tras la vendimia manual, Botijo Rojo fermenta con levaduras indígenas en depósitos de acero inoxidable y cemento, donde también realiza la fermentación maloláctica. El vino reposa nueve meses en depósitos de hormigón subterráneos, donde sus lías le aportan redondez y carácter sin perder frescura ni pureza.
Fundada en 2012, Bodegas Frontonio nació para recuperar el potencial de los viejos viñedos de garnacha del valle del Ebro. Música, historia y tradición rural son la esencia de un proyecto que respeta el paisaje, cuida lo natural y abraza la mínima intervención. Botijo Rojo encarna esa vocación de autenticidad.
Botijo Rojo 2024 combina con embutidos ibéricos, estofados de carne, verduras asadas, arroces y pastas de montaña. Su frescura y taninos suaves lo hacen muy versátil en la mesa.
Botijo Rojo es un vino tinto de color rojo rubí brillante. Aromas de fresas silvestres, cerezas y notas florales mediterráneas, con fondo herbal de orégano. En boca es fresco y afrutado, con acidez equilibrada, taninos finos, mineralidad persistente y un final limpio.
Bodegas Frontonio es una firma situada en la región de Aragón, nacida con el propósito de recuperar viñedos históricos y elaborar vinos singulares. Fundada por Fernando Mora MW, Mario López y Francisco Latasa, la bodega se caracteriza por su filosofía artesanal y respeto por el terruño.
Sus viñedos se encuentran en el entorno de Valdejalón, con altitudes que oscilan entre los 350 y 700 metros, lo que aporta frescura y complejidad a sus vinos. Los suelos son principalmente calizos y pedregosos, ideales para variedades como garnacha, macabeo y otras autóctonas. El clima es continental con influencia mediterránea, marcado por inviernos fríos y veranos cálidos, favoreciendo una maduración equilibrada.
La bodega cuenta con instalaciones que combinan tradición y modernidad, incluyendo depósitos de hormigón, fudres y barricas para la crianza. Sus métodos de elaboración se basan en mínima intervención, fermentaciones espontáneas y respeto por la expresión natural de la uva.