Can Sumoi Garnatxa Sumoll 2024 es uno de los vinos naturales de altura de Raventós i Blanc. La gran bodega catalana apuesta por elaboraciones despojadas de artificios pero envueltas en la tradición, y presenta Can Sumoi, su firma en las tierras tarraconenses del Bajo Penedès.
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
50% Garnacha tinta, 50% Sumoll Tinto
Tipo de barrica
Botas de castaño y depósito inox
Tipo de botella
Troncocónica
Permanencia en barrica
80% en depósito inox 9 meses y 20% en bota de castaño 9 mese
Capacidad (cl)
75
Acidez total (g/l)
3.5
Acidez volatil (g/l)
0.40
Azúcar
Menos de 0.5
PH
3.52
Graduación (% vol.)
13
2012 supuso un punto de inflexión para Raventós i Blanc. El gigante catalán abandonaba la D.O. Cava para iniciar una nueva etapa. El impulso del cambio llevó a la firma de la familia Raventós a emprender otros proyectos y Can Sumoi es, sin duda, uno de los más interesantes. De los vinos que elabora bajo esta marca, Can Sumoi Garnatxa Sumoll 2024 es un interesante tinto protagonizado por la garnacha, junto a una uva que a punto ha estado de desaparecer en esta zona del Bajo Penedès.
Por su fresca acidez, carnosidad y recuerdo a golosas frutas rojas, no son pocos los que han calificado a la sumoll como “la pinot noir mediterránea”. En la actualidad, esta variedad está experimentando cierto resurgimiento gracias a bodegas y viticultores que apuestan por la recuperación de las tradiciones y de las uvas autóctonas de la zona. Es el caso de Can Sumoi. En la elaboración de Can Sumoi Garnatxa Sumoll 2024, la bodega seleccionó los mejores frutos cultivados en su finca homónima, una granja biodinámica que data de 1645, con 30 hectáreas de viñedo, ubicada, a 600 metros de altitud, en el término tarraconense de El Montmell, a los pies de la Sierra de ‘l’Home.
La mínima intervención en la viticultura y la vinificación es una de las señas de identidad de Can Sumoi. Para producir Can Sumoi Sumoll, los frutos fueron objeto de un derrapado y pisado en atmósfera inerte, que dio pasó a la fermentación alcohólica espontánea de los mismos en depósitos de acero inoxidable a una temperatura de entre 22 y 26 ºC. Este proceso se alargó 14 días. El 80% del vino reposa durante 9 meses en depósito, mientras que el 20% restante hace lo propio en botas de castaño. Tres meses más de redondeo en botella resultan en un vino natural, expresión de un terroir único, que sorprende por su autenticidad.