Nacido de viñedos propios con una edad de más de 30 años, Carmelo Rodero Reserva 2019 es un valor seguro de la D.O. Ribera del Duero. Casi 4 años de crianza, entre madera y botella, alumbraron un tinto armónico, elegante, complejo y estructurado, muestra del estilo inconfundible de Bodegas Rodero.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
10% Cabernet Sauvignon, 90% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas de roble francés
Tipo de botella
Troncocónica
Permanencia en barrica
21 meses. Permanece en botellero durante un mínimo de otros 24 meses más
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14
Sugerente y equilibrado, Carmelo Rodero Reserva 2019 es un Reserva de Ribera del Duero absolutamente ejemplar. Los viñedos viejos de más de 30 años de edad que Bodegas Rodero posee en los términos de Pedrosa de Duero, Boada de Roa, Roa y Mambrilla de Castrejón, dieron las uvas de tinta del país (tempranillo) y cabernet sauvignon de este medido ensamblaje de factura tradicional.
El mimo que Bodegas Rodero dedica a cada una de sus elaboraciones marca el estilo personal de una firma que, gracias a la contrastada calidad de sus primeras añadas, aparecidas a principios de los años 90, se ha convertido en todo un referente de la D.O. Ribera del Duero. Carmelo Rodero Reserva 2019 encarna a la perfección esta filosofía. Disfruta de su sutileza aromática, buena acidez y final prolongado, logrados tras 21 meses de crianza en barricas de roble francés y, al menos, 24 meses más de afinamiento en botella. Para no fallar.
De un intenso color rojo picota con suaves notas violáceas y brillantes ribetes teja y ámbar.
Nariz de gran sutileza en la que predominan los aromas a frutas maduras, muy bien conjuntados, con otros propios de la crianza (vainilla, canela, café o tostados).
Gustativamente resulta muy carnoso, con taninos armoniosos, maduros y suaves. De acidez equilibrada y final prolongado. Paladar pleno de sensaciones agradables.
Después de muchos años vendiendo sus uvas a bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, Carmelo Rodero, cuarta generación de viticultores de Pedrosa de Duero (Burgos), decidió en 1990 elaborar sus propios vinos, fundando Bodegas Rodero.
Bodegas Rodero se ha posicionado como una de las bodegas más destacadas de Ribera del Duero gracias, sobre todo, a la calidad de sus viñedos. El exquisito trato que otorga a la uva es prioritario. Cada uno de sus vinos procede de una parcela determinada, y se elabora atendiendo a diversos factores, como la edad de las plantas, el tipo de suelo, su orientación y exposición. Un meticuloso trabajo que también incluye la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada vino. La hija de Carmelo Rodero, Beatriz, dirige las riendas enológicas.