Un trazo fresco y limpio recorre Casar de Vide Treixadura 2025, un blanco de la D.O. Ribeiro que nace con la Treixadura como hilo conductor, arropada por otras variedades autóctonas. Es un vino pensado para representar la personalidad de la zona, con ese carácter cercano y luminoso que invita a seguir bebiendo con calma. Detrás está Casar de Vide, la bodega de Bodegas Familiares Matarromera en Ribeiro que, bajo la dirección de Carlos Moro, la casa ha sabido mirar a la zona con respeto y con ganas de afinar cada detalle.
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Casar de Vide Treixadura 2025 nace de 5 hectáreas de viñedo en Castrelo de Miño y Cenlle, plantadas entre 1990 y 2000 sobre suelos franco-silíceos, con parcelas escogidas junto a ambas orillas del Miño para aprovechar orientaciones distintas: las más umbrías aportan frescura y las de mayor insolación favorecen una maduración más completa. En ese paisaje atlántico, la Treixadura se complementa con Albariño, Godello y Torrontés, dando lugar a un blanco de viticultura cuidada y profundamente ligado al carácter del Ribeiro.
Casar de Vide Treixadura 2025 busca resaltar la expresión varietal y la personalidad del terruño. El resultado es un vino blanco que refleja la selección de viñedos y la vocación de precisión en bodega, sin recurrir a artificios y con la frescura como hilo conductor de su perfil.
Casar de Vide es la firma de Bodegas Familiares Matarromera en la D.O. Ribeiro. Está ubicada en Castrelo de Miño (Ourense) y vinculada a la elaboración de vinos que ponen en valor la identidad de esta zona. Bajo la dirección de Carlos Moro, el proyecto conecta viñedo y origen con una mirada actual, dejando que el carácter del Ribeiro se exprese con nitidez en cada vino.
Casar de Vide Treixadura 2025 va perfecto con mariscos, pescados blancos, arroces de fondo delicado, cocina gallega y quesos suaves, donde su frescura atlántica y su viva acidez encuentran un marco ideal.
Color amarillo paja pálido, vivo, con reflejos verdosos y acerados, limpio y muy brillante.
Franco, intenso y muy directo, con notas de manzana recién cortada, cáscara de plátano verde y albaricoque, junto a suaves matices de flor blanca y clavel, recuerdos tropicales de piña y un fondo cítrico de pomelo.
En boca destaca por su excelente longitud y equilibrio, con viva acidez, recuerdos frescos del Atlántico y sensaciones aromáticas en el paladar; aparecen notas de manzana fresca y melocotón, con un final largo, vivo y equilibrado.