La viticultura heroica no es sólo patrimonio de la Ribeira Sacra gallega o el Priorat catalán. Los vinos nacidos en la desconocida D.O.P. Cangas también son fruto de este tipo de cultivo de difícil acceso, enclavado en parajes escarpados de pizarra de pendientes superiores al 30% de desnivel. Ése es precisamente el origen de Cien Montañas Albarín Negro 2019, monovarietal elaborado por Bodega VidAs, una de las firmas que lideran el resurgimiento de esta pequeña zona de producción asturiana. De corte atlántico, intenso, carnoso y tánico.
Barricas de roble francés y americano de 300 litros
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
20 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14
Notas de cata
De intenso color rojo cardenalicio.
Nariz muy frutal de aromas a ciruela madura con recuerdos a los hollejos, junto a notas de madera fina, torrefactos y chocolate.
En boca se muestra carnoso, tánico, con una importante estructura y una punta de acidez que le aporta gran frescura. De final persistente y prolongado y retrogusto muy largo.
Bodega VidAs es una de las firmas impulsoras de la recuperación de la D.O.P. Cangas. Beatriz Pérez y Pepe Flórez son las cabezas visibles de un proyecto que vio la luz en 2012, en el municipio asturiano de Cangas del Narcea.
Convencidos del potencial vitivinícola del suroeste asturiano, Pérez y Flórez aglutinaron a otros cinco socios más en torno a una idea clara, crear una bodega de calidad que ofreciera vinos diferentes, de limitada producción, elaborados con variedades autóctonas recuperadas tales como albarín blanco, albarín negro, mencía, verdejo negro o carrasquín, y que mostraran la identidad propia de una tradición centenaria.
En la actualidad, Bodega VidAs controla 4 hectáreas de viñedo en la D.O.P. Cangas. La ubicación de los cultivos en terrenos montañosos y escarpados, con pendientes de más del 30% de desnivel que impiden el empleo de maquinaria alguna, hace que los vinos elaborados con sus frutos estén reconocidos con el distintivo de viticultura heróica, al igual que los originarios de la Ribeira Sacra gallega y El Priorat catalán. El singular emplazamiento del viñedo y el clima húmedo y de temperaturas moderadas de la zona dotan a sus vinos de un marcado carácter atlántico.