Uno de los cavas más elegantes e imprescindibles de Rioja
Conde de Haro Blanc de Blancs 2022 es la propuesta espumosa de Muga, una de las bodegas más emblemáticas de Rioja, situada en el histórico Barrio de la Estación de Haro. Este cava, elaborado con un refinado coupage de viura y chardonnay, refleja el saber hacer de una casa con más de 90 años de tradición. Tras una crianza de 24 meses en botella, se presenta con una burbuja fina y persistente, una nariz compleja y un paladar fresco, equilibrado y largo.
Las uvas con las que se elabora Conde de Haro Blanc de Blancs 2022 provienen de parcelas seleccionadas en dos zonas clave de Rioja: los suelos arcillo-calcáreos del Valle del Oja y los terrenos arcillo-ferrosos del alto Najerilla. La vendimia se realiza de forma manual, con transporte refrigerado para preservar la frescura del fruto. Tras el despalillado y un suave prensado, los mostos fermentan en tinas de madera, donde permanecen un tiempo sobre sus lías, aportando complejidad y estructura.
La segunda fermentación se lleva a cabo en botella, tras la adición del licor de tiraje (levaduras y azúcar), durante un proceso lento de 3 a 4 meses a temperatura controlada de 10-11 °C. Esta fermentación pausada garantiza una burbuja integrada y elegante. El cava madura posteriormente en rima durante un mínimo de 24 meses, alcanzando su máxima expresión.
Muga, fundada en 1932 por la familia que le da nombre, es hoy dirigida por la tercera generación: siete primos que han sabido mantener el legado y proyectarlo hacia el futuro. Desde sus humildes inicios en el centro de Haro hasta su consolidación en el Barrio de la Estación en 1970, la bodega se ha convertido en un referente indiscutible de calidad y tradición en Rioja.
Conde de Haro Blanc de Blancs 2022 es, sin duda, uno de los cavas más destacados de la región. Un espumoso que combina la esencia de Rioja con la sofisticación de los grandes vinos elaborados por el método tradicional.
Vista: En copa presenta un color amarillo pálido, limpio y brillante, con una burbuja fina y persistente, bien integrada en el conjunto.
Nariz
Nariz: En nariz muestra un perfil nítido y expresivo, con predominio de fruta blanca y notas cítricas, acompañadas de sutiles matices florales. El conjunto destaca por su claridad aromática y una sensación de frescura bien definida.
Boca
Boca: En boca es vivo y equilibrado, con una acidez que aporta tensión y recorrido. El paso es fluido, con una textura ligeramente cremosa que aporta volumen sin restar precisión. La burbuja, fina y elegante, acompaña el conjunto con armonía. El final es limpio y persistente, con un carácter fresco, definido y de buena longitud.
La familia Muga empieza a producir en 1932 en una pequeña bodega situada en el centro de Haro. Sería en 1968 cuando estrena las instalaciones en las que hoy sigue produciendo, en el histórico Barrio de la Estación de Haro. A lo largo de estos años, las nuevas generaciones de la familia se han ido incorporando al negocio familiar manteniendo la tradición y mejorando los vinos hasta el punto de que algunos de ellos -Aro, Prado Enea, Torre Muga- están considerados como uno de los mejores tintos de este país.
La madera de roble es una de las grandes señas de identidad de Muga. Este es el principal material con el que está construido el hermoso caserón riojano que alberga la bodega y son las barricas de roble fabricadas de forma artesanal por sus propios toneleros- las que marcan la enorme calidad de los vinos que elaboran. Tampoco hay que olvidar sus excepcionales viñedos de tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, ubicados en el valle de los ríos Oja y Tirón. En estas tierras, suelo y clima se alían para ofrecer unas condiciones excepcionales a la vid, algo que aprovecha la familia Muga para elaborar sus afamados vinos.