Un ‘bierzo’ entre los mejores y más caros vinos nacionales
En lo más alto del término de Corullón, a 975 m, se ubica uno de los mejores viñedos del Bierzo. Se trata del paraje de El Ferro, una parcela de sólo 0,5 hectáreas donde crecen cepas de mencía de más de 70 años de antigüedad, sobre laderas de suelos de pizarra. Aquí nace este espectacular tinto: La Faraona 2020.
La Faraona 2020 es un impecable mencía de Descendientes de J. Palacios en la cima del vino español.
La Farona 2020 es el vino más exclusivo de Descendientes de J. Palacios. Un tinto en la cima del vino español. Su grandeza se debe a la mano maestra de sus creadores: Álvaro Palacios y su sobrino Ricardo Pérez, y, sobre todo, al excepcional ‘terroir’ del que nace. Perfeccionado con una crianza de 6 meses en roble francés, encarna el lujo embotellado, con una producción muy limitada.
Para Descendientes de J. Palacios, La Faraona ha sido su llave de entrada al Olimpo vinícola, gracias a los 100 puntos Parker logrados por la añada 2014; proeza que repitió con la cosecha 2018. Este sublime tinto berciano roza la perfección, añada tras añada, gracias a su elegancia, finura, delicadeza y marcado carácter mineral.
Convencidos del gran potencial del Bierzo y de su uva reina, la mencía, Álvaro Palacios y Ricardo Pérez fundaron en 1999 su propia bodega en la región. Se hicieron con un buen puñado de viñas viejas, enclavadas en parajes singulares, y comenzaron a elaborar vinos espectaculares que ya son auténticos objetos de culto como el exclusivo La Faraona, los grandísimos Moncerbal y Las Lamas o los más accesibles Corullón o Pétalos del Bierzo.
También en el Bierzo la familia Palacios ha sabido encontrar los viñedos más escondidos y hacer vinos espléndidos. Artífices de la gran revolución que se está gestando en el Bierzo, el joven Ricardo Pérez Palacios -uno de los descendientes de la dinastía de los Palacios Remondo de La Rioja- y su tío Álvaro Palacios -uno de los gurús del Priorat- se embarcaron en la aventura de elaborar un gran vino en el Bierzo a partir de la autóctona variedad mencía. Y lo lograron.
Comenzaron a elaborar en 1999 tras adquirir algunas hectáreas de viña y una pequeña bodega en Villafranca del Bierzo que ha sido restaurada. Elaboran sus vinos a partir de la uva mencía, procedente de un viñedo ubicado en un entorno privilegiado con 27 hectáreas repartidas en casi 200 parcelas, plantadas de cepas viejas de gran calidad y en suelos muy empinados, que Ricardo y Álvaro cultivan por métodos biodinámicos. Así obtienen vinos frescos, fragantes, jugosos y llenos de vida, fiel reflejo de la personalidad vitícola de las colinas del Bierzo.