Figuerals Garnacha 2017

Terruño y viticultura ecológica
Botella 75cl.

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Figuerals Garnacha 2017 forma parte de la colección de vinos más artesanales, intuitivos y libres de la bodega tarraconense Josep Grau Viticultor. El singular terruño de origen, tres hectáreas de viñas viejas en suelos arcillosos y calcáreos, a 280 metros de altitud en La Serra d’Almos, y la viticultura ecológica aplicada al mismo marca la personalidad de este monovarietal de garnacha fresco, balsámico y mineral, de producción limitada. Una interesante apuesta de la D.O. Montsant.

Características de consumo

Temperatura servicio

Degustar a una temperatura entre 16 y 18 ºC

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Región

D.O. Montsant

Variedad de uva

100% Garnacha tinta

Tipo de barrica

Foudre de roble austríaco de 2.000 litros

Tipo de botella

Borgoñona

Permanencia en barrica

14 meses

Capacidad (cl)

75

Graduación (% vol.)

14.50

Notas de cata

De color rubí con reflejos violáceos.

Nariz fresca de aromas a cereza verde, granada, violetas y lavanda.

En boca se muestra balsámico sobre un fondo mineral. Su alta acidez, que le da un toque cercano a los vinos atlánticos, aporta frescor y expresividad. Directo y al mismo tiempo complejo.

La bodega

La historia de la bodega Josep Grau Viticultor es la materialización de un sueño largamente acariciado. Josep Grau abandonó su profesión de broker para dedicarse por entero a una pasión: el vino.

El proyecto de Grau se asienta en el municipio tarraconense de Marçà, en la D.O. Montsant. En este término municipal y en los vecinos Capçanes y Falset trabaja, según dicta la viticultura orgánica, 26 hectáreas de viñedo de garnacha blanca y tinta, samsó, cabernet sauvignon y syrah. Las cepas tienen una edad entre 15 y más de 70 años de edad y están plantadas en distintos tipos de suelo lo que otorga a sus vinos una interesante complejidad y riqueza.

La principal característica de los vinos de Josep Grau es su naturalidad. La firma apuesta firmemente por la autenticidad, despojándose de artificios y aditivos. Esta filosofía se traduce, por ejemplo, en el empleo de levaduras indígenas y de niveles mínimos de sulfuroso. En bodega, las fermentaciones se llevan a cabo, en un 90%, en depósitos de cemento y en madera, mientras que para las crianzas se opta, mayoritariamente, por fudres de roble austro-alemán de 2.000 litros y barricas de 500 litros de roble francés de varias tonelerías. Todo ello da vinos complejos, frescos, bien estructurados y equilibrados, que reflejan la personalidad del Montasant y de cada añada a la que pertenecen.