Con La Forcallà de Antonia 2024, Rafael Cambra ha querido rendir homenaje a la viticultora propietaria de la parcela, un vino 100% forcallat que sorprende por su carácter atlántico. El productor valenciano recupera la casi desaparecida variedad tinta que se cultivaba en la parte occidental de la D.O. Valencia y le da una vuelta, consiguiendo un tinto innovador que seduce por su fruta roja ácida en nariz y una boca fresca y sedosa.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Forcallat
Tipo de barrica
Barricas usadas de roble francés de 500 litros y tinas de madera
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
6 meses en barrica y 6 más en tina
Capacidad (cl)
75
Para elaborar La Forcallà de Antonia 2024 Rafael Cambra recupera la forcallat, una uva autóctona valenciana prácticamente olvidada. Un vino de autor procedente de una parcela poblada con viñas de más de 50 años cultivadas bajo preceptos de agricultura ecológica, en las terrazas de Fontanars dels Alforins, a 700 metros de altitud.
La bodega Rafael Cambra es fruto de la apuesta del productor homónimo de Valencia por impulsar unos viñedos viejos con gran potencial que halló en Fontanars dels Alforins. La bodega trabaja un cultivo ecológico en sus 42 hectáreas (12 propias y 30 en arrendamiento) donde elabora vinos de gran calidad con variedades autóctonas como monastrell, arco y forcallà; y foráneas como cabernet sauvignon y cabernet franc.
Con una política poco intervencionista, este tinto de la D.O. Valencia destaca por una vinificación en la que se fermentó el mosto con levaduras autóctonas en depósitos inox de 2000 litros con un 20% de raspón y ligeros remontados. A esto se le sumó un envejecimiento de 6 meses en barricas de roble francés de 500 litros y 6 meses más en tinas de madera. El resultado es La Forcallà de Antonia 2024, un tinto valenciano que acompaña especialmente bien al pescado azul y a la cocina asiática.
En nariz, La Forcallà de Antonia despliega aromas de fruta roja ácida y frutos del bosque, junto a un cierto toque lácteo.
En boca resulta muy fresco, con tensión y un agradable toque balsámico.