Gregorio Martínez Finca Mazuelo 2018 es uno de los fantásticos vinos de finca de la bodega familiar asentada en Nalda, en una de las mejores zonas de la Rioja Alta por su singular microclima y altitud. Y es que este monovarietal tinto procede de La Dehesilla, un terruño de arcilla roja y arenisca enclavado a 700 metros sobre el nivel del mar, que le aportó su frescura, finura y longevidad características.
Gregorio Martínez Finca Mazuelo es un vino de color cereza picota y capa media alta.
Olfativamente fresco. Dominan los aromas florales (lila, violeta, hortensia) que dan paso a otros terrosos y frutales ( mora de zarza). Al airear la copa se intensifica la frescura y un evocador recuerdo a caramelo de violetas y fruta roja con toques lácticos y minerales, sobre un fondo balsámico.
Boca fresca y ligera y de mucha carga frutal (moras) y balsámica. De taninos sedosos y final muy largo, propiciado por una gran acidez. Agradable retrogusto.
A las puertas de las sierras de Moncalvillo y El Camero, en un privilegiado balcón sobre los valles del Ebro y del Iregua, se asienta el viñedo de Bodegas Gregorio Martínez, a una altitud media de 700 metros sobre el nivel del mar, en una de la zonas más elevadas de la Rioja Alta.
Los orígenes de la firma se remontan a los años 70 de la mano de Gregorio Martínez, viticultor que, durante años, fue conformando la propiedad aglutinando parcelas de los términos cercanos a Logroño de Nalda, Sorzano y Entrena. A su prematura muerte, la segunda y tercera generación de la familia se hicieron cargo de la finca, poniendo en marcha, en el año 2001, la bodega tal como hoy se conoce.
Bodegas Gregorio Martínez cuenta con un total de 40 hectáreas de viñedo, predominantemente de tempranillo, con cinco clones distintos plantados. La altitud a la que se ubican las cepas, su orientación norte y la composición de los suelos en los que se arraigan (arcillas rojas y arenas y rocas sedimentarias) permiten la obtención de vinos finos, distinguidos con una gran capacidad de guarda.