Komokabras K-iño 2022

1 botella
23,60
Botella 75cl.

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Elaborado por Adega Entre os Ríos a orillas de la Ría de Arousa, Komokabras K-iño 2022 es un tinto monovarietal de caíño criado 10 meses en barrica, con una producción de tan solo 300 botellas. Un tinto definido por su personalidad atlántica, con buena acidez y taninos presentes y agradables.

Características de consumo

Temperatura servicio

Degustar a una temperatura entre 16 y 18 ºC

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Variedad de uva

100% Caíño

Tipo de barrica

Barricas de roble francés

Tipo de botella

Borgoñona

Permanencia en barrica

10 meses

Capacidad (cl)

75

Graduación (% vol.)

10

Información general

Komokabras K-iño 2022 se forja con una de las variedades tintas autóctonas de las tierras gallegas, la apreciada caíño. Elaborado por Adega Entre os Ríos a orillas de la Ría de Arousa, este magnífico monovarietal se macera con pieles durante 5 semanas en tinos de madera y se fermenta a temperatura ambiente con levaduras salvajes. La elaboración finaliza con una crianza en barrica de roble francés de 225 litros durante 10 meses. El resultado, un vino de corte atlántico´con una marcada personalidad.

Adega Entre os Ríos es una bodega gallega propiedad de Francisco Crusat. Se encuentra situada en la localidad coruñesa de A Pobre do Caramiñal, en plena ría de Arousa. La firma ha ido creciendo en los últimos años y se ha propuesto recuperar viñedos que históricamente se encontraban en esta región de Galicia.

Komokabras K-iño 2022 es un tinto gallego que no se rige por la normativa de ninguna D.O. ni I.G.P. Con solo 300 botellas producidas, conquista por su frescura, sus notas de frutos rojos, buen cuerpo, taninos presentes y una grata acidez.

La bodega

Adega Entre os Ríos es una pequeña bodega, con alojamiento enoturístico incluido, ubicado en A Pobra do Caramiñal, en la margen noroeste de la ría de Arousa, en la provincia de A Coruña. Nacida de la iniciativa empresarial de Francisco Crusat, La firma arrancó, en un principio, con un puñado de viñedos prefiloxéricos de albariño, a partir de los que su fundador, Francisco Crusat, elaboraba vino para el disfrute exclusivo de su propia familia y amigos.

El negocio fue creciendo en dimensiones y, en la actualidad, la bodega de Crusat es una de las impulsoras de la recuperación de los grandes viñedos que históricamente existían en esta zona de Galicia, perteneciente a la indicación geográfica protegida de Barbanza e Iria. Entre sus creaciones, que también se venden en Francia, Alemania y EE. UU., figura Altares de Postmarcos, un excelente albariño, seleccionado por la Guía Peñín entre los 100 mejores blancos de España.