Krug Rosé es un singular champán rosado que equilibra finura y sustancia, elaborado con maestría por la Maison Krug. Una edición limitada que combina elegancia, complejidad y carácter, ideal para los amantes del champagne más exclusivo.
Temperatura servicio
Región
Variedad de uva
Tipo de botella
Champenoise
Capacidad (cl)
75
Azúcar
5
Krug Rosé se compone de 32 vinos de 6 añadas distintas, con base en la cosecha de 2016. Su coupage incluye un 58% de pinot noir (con un 10% macerado tradicionalmente), 25% de chardonnay y 17% de meunier.
La edición 29 se elabora con una mezcla precisa de vinos base blancos y tintos macerados, logrando una expresión imposible de alcanzar con vinos de una sola añada. El champagne envejece durante aproximadamente 7 años en las bodegas de Krug, desarrollando su elegancia y complejidad características.
La Maison Krug, fundada en 1843, se distingue por su filosofía de respeto al carácter individual de cada parcela. Julie Cavil, actual Maestra de Bodega, lidera la creación de cada edición con una paleta de más de 400 vinos. Krug Rosé es el resultado de una visión inconformista y un arte de mezcla excepcional. Un espumoso rosado ideal para acompañar platos salados como foie gras, cordero, carne blanca, venado o platos especiados.
Krug Rosé luce un color salmón profundo. En nariz, aromas de naranjada, grosella roja, cereza y frambuesa, con toques de pastelería y merengue de limón. En boca, frutas rojas audaces como frambuesa, grosella negra y arándano, seguidas de notas dulces de durazno y fresas con albahaca. Final cítrico con pomelo y ralladura de lima, realzado por finas burbujas.
Krug es una de las pocas casas de Champagne que se concentra en producir solamente champanes de prestigio. Hablar de Krug es hablar de arte y de paciencia. Posiblemente es la casa elaboradora de champagne con más personalidad de Reims. Su champagne sólo es producido bajo estrictos estándares de altísima calidad. Krug está especializada en la elaboración de espumosos de alta gama, de champagnes excelentes. Como proveedora de la Casa Real Británica desde tiempos de Jorge V, la firma es una de las más apreciadas en el mundo. Su característico sabor suave, dulce, aterciopelado y lleno de matices y extravagancias convierte a sus champagnes en verdaderas joyas para el paladar. Desde 1843, seis generaciones herederas de Johannn Joseph Krug han seguido su estela, imitando la combinación que le ha dado fama y que le otorga ese toque individual y distintivo. Krug sigue elaborando artesanalmente, desde la vendimia hasta el assemblage (el milagro de este champagne). Los Krug fermentan en barricas de roble francés (siendo el único champagne del mundo que lo hace), antes de pasar a botella, donde puede permanecer hasta 18 años, esperando el momento idóneo para salir al mercado y ofrecer sus encantos. Este paso por madera otorga una gran longevidad al vino, que puede permanecer largos años sin perder sus cualidades.