Navarra es tierra con larga tradición en la elaboración de rosados. Ochoa Lágrima Rosa 2018 lleva el sello de una de las grandes familias del vino navarro. Perfumado e intenso, muy frutal, con magnífica frescura y largo final con recuerdos de caramelo de fresa y notas balsámicas.
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Ochoa Lágrima Rosa 2018 está elaborado mediante sangrado, que es el método tradicional que se emplea en Navarra para la elaboración de rosados. Es resultado de un delicioso ensamblaje de uvas locales e internacionales: garnacha (notas frutales), merlot y cabernet sauvignon (estructura), procedentes de la finca El Bosque de Traibuenas.
Bodegas Ochoa es una firma familiar fundada en 1845 y reconocida como una de las más destacadas de Navarra gracias al buen hacer del tándem que forman Javier Ochoa y su hija Adriana. Javier diseñó este rosado en los noventa, y hoy día sigue siendo uno de los más destacados de la región. Ochoa Lágrima Rosa 2018 maridará a la perfección con todo tipo de aperitivos como patés, ibéricos y quesos de media curación. Ideal en la comida con arroces, pastas, pescados al horno y carnes blancas. Realzará también la comida asiática y mexicana.
En la fase visual luce un bonito color rosa frambuesa intenso con ribete ligeramente amoratado.
En nariz resulta fragante, perfumado e intenso, con gratos aromas de confituras rojas (cereza, fresa) junto con aromas especiados (pimienta, orégano) y toques florales (pétalos de rosa).
En boca resulta sabroso y vivo, muy frutal y con buena acidez que le da una magnífica frescura. Largo final con agradables recuerdos marcados por notas de caramelo de fresa y notas balsámicas.
Bodegas Ochoa fue fundada en 1845 y es una de las bodegas en activo más antiguas de nuestro país. Se tiene constancia de que Ochoa de Ayanz, alcalde de Olite a mediados del siglo XIV, ya se dedicaba a la elaboración de vino en esta ilustre villa navarra. Durante la segunda mitad del siglo XIX, Bodegas Ochoa comienza a tener reconocimiento internacional en forma de premios y medallas en exposiciones universales e incluso se convierte en una de las bodegas españolas pioneras en vender vino al otro lado del Atlántico, concretamente en Estados Unidos. El siglo XX es testigo de la consagración definitiva de Ochoa, sobre todo de la mano de Adriano Ochoa Luna, un visionario que también hizo sus pinitos comercializando vinagre de la máxima calidad.
En la actualidad la bodega está regentada por las hermanas Ochoa, Adriana y Beatriz, la sexta generación de la saga. Bodegas Ochoa trabaja el viñedo en ecológico, y apuesta por la innovacion y el enoturismo.