Clarete intenso o tinto con poco color. El Pacto de Cárdenas Ojo Gallo 2023 es un tinto que no se rige por convencionalismos. Elaborado con variedades tintas y blancas, recupera técnicas tradicionales del Alto de Najerilla, casi desaparecidas. Todo un hallazgo.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Tipo de barrica
Tina de roble de 1500 litros y depósito de hormigón
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
12 meses, la mitad en cada tipo de recipiente
Capacidad (cl)
75
El Pacto de Cárdenas Ojo Gallo 2023 nace de tres parcelas centenarias y una cuarta plantada en 1957, situadas en Cárdenas, en pleno Alto Najerilla, a 600 metros de altitud. Los suelos son arcillo-ferrosos con base de roca conglomerada, y las cepas están plantadas en coplantación de variedades tintas y blancas, una práctica ancestral que aporta complejidad y equilibrio. La viticultura es respetuosa, con mínima intervención, buscando preservar el carácter del terruño.
Las uvas de las variedades garnacha tinta y viura, junto a otras minoritarias, se vinificaron conjuntamente. La maceración fue breve, de solo cuatro días, en depósito de hormigón, donde también comenzó la fermentación, que finalizó en depósitos acero inoxidable. El vino obtenido se crió durante 12 meses, la mitad en tina de roble de 5000 litros y la otra mitad en depósito de hormigón, respetando su frescura y carácter original.
Viñedos El Pacto (grupo Vintae), se fundó como un homenaje a los viticultores que conservaron el patrimonio vinícola de Rioja. Desde el Alto Najerilla y la Sonsierra, esta bodega apuesta por una viticultura ancestral, mínima intervención y elaboraciones que respetan la identidad de cada parcela. El Pacto de Cárdenas Ojo Gallo 2023 es un ejemplo perfecto de esta filosofía: un vino que rescata la tradición olvidada de los tintos de baja capa o claretes, que marida perfectamente con platos de cocina asiática, embutidos suaves, arroces, pastas o incluso pescados grasos. Un rioja versátil y sorprendente.
A la vista, El Pacto de Cárdenas Ojo Gallo luce una baja intensidad de color, característica que inspira su nombre. Exhibe una vibrante tonalidad roja, fiel reflejo de la garnacha, que transmite juventud y energía. Su brillo intenso y la pureza de sus matices cromáticos aportan una luminosidad cautivadora en copa. En nariz ofrece aromas expresivos y limpio, mantiene con frescura sus notas primarias, a pesar de haber pasado por crianza. Predominan los frutos rojos frescos, acompañados de sugerentes recuerdos a yogur de fresa y un sutil toque de caramelo de fresa. Se suman delicadas notas balsámicas, florales y cítricas, inusuales en un tinto, que evocan la frescura de variedades blancas. En el fondo, se perciben matices cremosos y envolventes, fruto de su paso por tinas de roble, que aportan complejidad sin restar protagonismo a la fruta. En boca se muestra ligero, fluido y elegante, con una acidez viva perfectamente integrada en una textura sedosa y glicérica. Rompe con la estructura tradicional de los tintos para ofrecer una sensación delicada y amable, más cercana a la de un blanco. Su final es largo y complejo, con un postgusto donde se entrelazan la fruta fresca, las especias suaves y los toques envolventes de la crianza, logrando un equilibrio exquisito entre frescura y profundidad.
Viñedos El Pacto (grupo Vintae) se centra en elaborar viñas viejas en dos zonas con larga historia vinícola: la Sonsierra y el Alto Najerilla. Apuesta por trabajar en ecológico, respetando al máximo la naturaleza y su curso vital, y por volver a las formas de cultivo atávicas, practicadas por las generaciones anteriores de viticultores.
Así, ponen en práctica vendimias manuales, la mínima intervención en el proceso de elaboración, fermentaciones espontáneas y crianzas respetuosas que permiten expresar el valor de unos viñedos únicos. Su objetivo se centra en reflejar el potencial de la uva tempranillo de esta comarca privilegiada.