Queso semicurado de cabra Serbogar
La simpleza y limpidez de un queso tierno de cabra
Serbogar es el nombre de un picacho a espaldas de la villa de Sot de Ferrer, en la entrada del Alto Palancia, y tocando al Parque Natural de la Sierra de Espadán. A partir de la leche de cabras murciana-granadinas en estabulación libre por la sierra de Serbogar, un queso sencillo, sabroso y sin subterfugios. Una simpleza y limpidez bien entendidas
Información general
Serbogar es el nombre de un picacho a espaldas de la villa de Sot de Ferrer, en la entrada del Alto Palancia, y tocando al Parque Natural de la Sierra de Espadán. Una zona moderadamente abrupta donde coexiste el final de los cítricos con el inicio de los olivos y almendros. Un paraje típico de la orografía mediterránea de la zona costera de la plana castellonense. Un ejemplo de lo que debían ser las zonas de pastoreo para los rebaños de cabras, como el que tiene Enrique López García desde hace muchos años, que viven y sestean por las zonas de monte bajo de Serbogar.
Un rebaño de casi doscientas cabras murciano-granadinas que ordeñaba y vendía su leche hasta que la pandemia le obligó a tomar una decisión radical viendo que no todas las queserías seguían apostando por la calidad de la leche de cabra que producía. Así convenció a su mujer Nadia, que la ayuda en la ganadería y pastoreo, pero sobre todo a sus hijos Andrea y Marius en dar el paso adelante y montar su lechería y quesería propias.
Hace apenas dos años que la inauguraron y envasan leche de cabra, producen yogures y quesos frescos, y hace poco se iniciaron con los quesos tiernos y semicurados como el que les presentamos. Un queso blanco, límpido, con poca sal, de textura compacta, con notas entre lácticas y cítricas, muy cremoso en boca y de sabores frescos que recuerdan a la leche de cabra recién ordeñada. Una simpleza y limpidez bien entendidas.
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Características generales
Información general
Serbogar es el nombre de un picacho a espaldas de la villa de Sot de Ferrer, en la entrada del Alto Palancia, y tocando al Parque Natural de la Sierra de Espadán. Una zona moderadamente abrupta donde coexiste el final de los cítricos con el inicio de los olivos y almendros. Un paraje típico de la orografía mediterránea de la zona costera de la plana castellonense. Un ejemplo de lo que debían ser las zonas de pastoreo para los rebaños de cabras, como el que tiene Enrique López García desde hace muchos años, que viven y sestean por las zonas de monte bajo de Serbogar.
Un rebaño de casi doscientas cabras murciano-granadinas que ordeñaba y vendía su leche hasta que la pandemia le obligó a tomar una decisión radical viendo que no todas las queserías seguían apostando por la calidad de la leche de cabra que producía. Así convenció a su mujer Nadia, que la ayuda en la ganadería y pastoreo, pero sobre todo a sus hijos Andrea y Marius en dar el paso adelante y montar su lechería y quesería propias.
Hace apenas dos años que la inauguraron y envasan leche de cabra, producen yogures y quesos frescos, y hace poco se iniciaron con los quesos tiernos y semicurados como el que les presentamos. Un queso blanco, límpido, con poca sal, de textura compacta, con notas entre lácticas y cítricas, muy cremoso en boca y de sabores frescos que recuerdan a la leche de cabra recién ordeñada. Una simpleza y limpidez bien entendidas.

