Desde Bodega Rento, firma 'top' de Bodegas Familiares Matarromera, te proponemos Rento 2017. Nace de una añada que destacó por su madurez, potencia y expresividad, y está elaborado con tempranillo de viñedos viejos de los Pagos de Zurita en Olivares de Duero. Tiene una producción limitada de 15000 botellas.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas de roble
Permanencia en barrica
16 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14.8
Rento 2017 se surte de los Pagos de Zurita en Olivares de Duero. Solo uvas de tempranillo vendimiadas a mano y seleccionadas, grano a grano. Tiene una crianza de 16 meses de crianza en barricas de roble. Un vino para disfrutar desde este momento y que también permite su disfrute en los próximos años.
La carrera de Bodegas Familiares Matarromera hacia la élite de la vitivinicultura internacional ha sido meteórica. Desde su añada inaugural, la excepcional 1995, que recibió el reconocimiento internacional gracias a uno de sus tintos proclamado como mejor vino del mundo; el grupo bodeguero ha ido extendiendo sus raíces a otras zonas de producción y ganando enteros debido a la inestimable labor de su creador y alma mater, Carlos Moro.
Uno de los primeros proyectos y, sin duda, uno de los más personales de Carlos Moro es el de Bodega Rento. El creador de Matarromera se fijó en las posibilidades de una encantadora finca que pertenecía a la familia desde el siglo XIX, aunque la casa noble inicial data del siglo XVI y fue construida por orden del Marqués de Olivares. Tras la restauración de los edificios para albergar una bodega actual, Rento salió al mercado con la añada 2000.
Rento 2017 (D.O. Ribera del Duero) es un perfecto acompañante de platos de cuchara, como unas alubias con perdices o unas lentejas estofadas con oreja. También será un maridaje muy adecuado para un jarrete de ternera con salsa de hongos.
Precioso color rojo cereza picota madura con ribete granate, de capa media-alta, vivo y brillante a la vista.
En la fase olfativa destaca por su complejidad e intensidad. Las primeras notas corresponden a frutas negras maduras (ciruelas, endrinas y casis). En segundo plano aparecen reminiscencias de chocolate y recuerdos especiados (pimienta negra y clavo). El recorrido aromático se cierra con delicadas notas ahumadas y de tinta china.
En boca resulta sabroso, elegante y maduro; disfrutando de gratas sensaciones táctiles en su paso, llenas de carácter frutal y madurez. Espléndido equilibrio en la relación entre la estructura, la acidez y el alcohol. Larga y compleja vía retronasal, donde destacan ecos de fruta negra madura, recuerdos de cedro y notas de pastelería.
La carrera de Bodegas Familiares Matarromera hacia la élite de la vitivinicultura internacional ha sido meteórica. Desde su añada inaugural, la excepcional 1995, que recibió el reconocimiento internacional gracias a uno de sus tintos proclamado como mejor vino del mundo; el grupo bodeguero ha ido extendiendo sus raíces a otras zonas de producción y ganando enteros debido a la inestimable labor de su creador y alma mater, Carlos Moro. Uno de los primeros proyectos y, sin duda, uno de los más personales de Carlos Moro es el de Bodega Rento.
El creador de Matarromera se fijó en las posibilidades de una finca que pertenecía a la familia desde el siglo XIX, aunque la casa noble inicial data del siglo XVI y fue construida por orden del Marqués de Olivares. Tras la restauración de los edificios para albergar la bodega actual, Rento salió al mercado con la añada 2000. La bodega cuenta con dos viñas: Hito Corto (2,2 hectáreas) y Picón de Zurita (2,6 ha), esta última ubicada en un meandro del río Duero, a 725 m de altitud, donde crecen las cepas más antiguas que Carlos Moro posee en Ribera del Duero. Por su parte, Hito Corto es la única viña que tiene en la margen izquierda sur del río Duero, concretamente en Quintanilla de Arriba, y en su cuidado no se emplea ningún producto químico.