En la D.O. Calatayud nace San Gregorio Garbo 2020, un movarietal que lleva a la garnacha a mostrar todo su potencial. Valorado con 91 puntos por el prestigioso crítico estadounidense James Suckling.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Garnacha tinta
Tipo de botella
Borgoñona
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14.5
La variedad es la gran protagonista de San Gregorio Garbo 2020, un vino joven 100% garnacha, elaborado con viñedos de altura. En nariz ofrece notas de frutos rojos, como las fresas, pero también florales, cercanos a la violeta y al jazmín. En boca se muestra goloso.
La intención de la bodega San Gregorio con este vino es respetar los aromas y sabores de la garnacha, que cultiva en viñedos de altura, situados por encima de los 600 metros, cerca de la sierra de Armantes, en la D.O. Calatayud. La bodega San Gregorio fue fundada en 1965 en Cervera de Calatayud por 30 viticultores apasionados por las variedades locales, pero que también han empezado a poner la vista en otras provenientes de Francia. El resultado son vinos en los que la uva se expresa libremente y que han conseguido adaptarse a los nuevos gustos de los consumidores sin perder su identidad.
San Gregorio Garbo 2020 (D.O. Calatayud) combinará con platos de carne como chuletón de vaca a la piedra.
Bodega San Gregorio comienza su andadura en 1965 como resultado de la unión de una treintena de viticultores locales en la zona de Cervera de la Cañada (Sierra de Armantes, Zaragoza). Su principal baza son sus excepcionales garnachas viejas, de las más antiguas de la región, ubicadas a elevadas altitudes que van de los 600 a los 1.000 m. Cepas que otorgan bajísimos rendimientos (18 hc/ha) de gran calidad. Hoy día Bodega San Gregorio es una cooperativa conformada por más de 100 viticultores locales y reúne 750 hectáreas de viñas.
Casi todo el viñedo está compuesto por cepas viejas podadas en vaso y ubicadas en altos parajes, un patrimonio que convierte a San Gregorio en una de las principales productores de uvas de calidad de Aragón. Su filosofía está orientada a extraer el máximo potencial de estos viejos viñedos de altura, con los que elaboran vinos con mucha intensidad. Del 1,5 millones de botellas que producen anualmente, el 95% tiene como destino el mercado internacional.