Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
95% Tempranillo, 5% Otras
Tipo de barrica
Barricas de roble
Tipo de botella
Bordelesa
Permanencia en barrica
24 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
12/2021
Acidez total (g/l)
5
Acidez volatil (g/l)
0.65
PH
3.65
Graduación (% vol.)
14.7
Situada en Aranda de Duero, la Finca Torremilanos debe su nombre a una antigua torre de guardia erigida en la propiedad donde pacían los milanos. Se trata de una firma fundada en 1903 por Calixto Seijas Ruiz Zorrilla con el objetivo de elaborar vinos finos. No fue hasta 1975 cuando la finca adquirió otra dimensión, pasando a manos de Pablo Peñalba y de sus hermanos, una familia con larga tradición vinculada a la viña. En este momento, arrancó la trayectoria de una de las bodegas más determinantes de esta zona de producción, la cual formó parte del exclusivo círculo de fundadores que impulsaron la D.O. Ribera del Duero en 1982.
Rodeada de 200 hectáreas de viñedo, al estilo de los châteaux bordeleses, Finca Torremilanos sólo se sirve de los racimos que cultiva bajo los preceptos de la agricultura biodinámica y de la ecología. De una selección de estos viñedos nace el tinto de tirada limitada que te proponemos en exclusiva, Torremilanos 24 Meses 2018.
Un vino elaborado mayoritariamente con uvas de tempranillo o tinto fino vendimiadas a mano en una añada que Ricardo Peñalba, director técnico de Finca Torremilanos, define como la de la “resurrección”, haciendo referencia a los daños ocasionados por las heladas primaverales en la cosecha anterior. Una añada tardía y fortalecida por otro valor añadido de Finca Torremilanos: una meditada crianza en barricas de roble durante dos años. Todo ello nos brinda un vino moderno, que es fiel reflejo de la filosofía de respeto por el medio ambiente que profesa esta bodega ribereña.
A la vista presenta un precioso color rojo cereza madura con destellos azabache, de gran capa.
Elegante y sutil en nariz, a la entrada muestra aromas de frutas rojas (frambuesa) junto con elegantes notas minerales, que dan paso a recuerdos de regaliz rojo y, por último, a un agradable fondo de pastelería.
En boca resulta envolvente, sabroso, amplio y bien estructurado. Un tinto marcado por un tanino fino, perfectamente ligado a la fruta, con una justa y equilibrada acidez. Cierra con un largo y persistente final, destacando las notas minerales que anunció en nariz.