Torremilanos 24 Meses 2018

Artesanía en el viñedo
Botella 75cl.

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Desde Finca Torremilanos, una de las bodegas pioneras en Ribera del Duero e impulsora de la denominación de origen, te proponemos, en rigurosa exclusiva, el tinto Torremilanos 24 Meses 2018, un vino elaborado con unos racimos bendecidos por los preceptos de la biodinámica.

Características de consumo

Temperatura servicio

Servir a una temperatura de 17º C

Tiempo de consumo

En perfecto estado hasta finales de 2025

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Variedad de uva

95% Tempranillo, 5% Otras

Tipo de barrica

Barricas de roble

Tipo de botella

Bordelesa

Permanencia en barrica

24 meses

Capacidad (cl)

75

Embotellado

12/2021

Acidez total (g/l)

5

Acidez volatil (g/l)

0.65

PH

3.65

Graduación (% vol.)

14.7

Información general

Situada en Aranda de Duero, la Finca Torremilanos debe su nombre a una antigua torre de guardia erigida en la propiedad donde pacían los milanos. Se trata de una firma fundada en 1903 por Calixto Seijas Ruiz Zorrilla con el objetivo de elaborar vinos finos. No fue hasta 1975 cuando la finca adquirió otra dimensión, pasando a manos de Pablo Peñalba y de sus hermanos, una familia con larga tradición vinculada a la viña. En este momento, arrancó la trayectoria de una de las bodegas más determinantes de esta zona de producción, la cual formó parte del exclusivo círculo de fundadores que impulsaron la D.O. Ribera del Duero en 1982.

Rodeada de 200 hectáreas de viñedo, al estilo de los châteaux bordeleses, Finca Torremilanos sólo se sirve de los racimos que cultiva bajo los preceptos de la agricultura biodinámica y de la ecología. De una selección de estos viñedos nace el tinto de tirada limitada que te proponemos en exclusiva, Torremilanos 24 Meses 2018.

Un vino elaborado mayoritariamente con uvas de tempranillo o tinto fino vendimiadas a mano en una añada que Ricardo Peñalba, director técnico de Finca Torremilanos, define como la de la “resurrección”, haciendo referencia a los daños ocasionados por las heladas primaverales en la cosecha anterior. Una añada tardía y fortalecida por otro valor añadido de Finca Torremilanos: una meditada crianza en barricas de roble durante dos años. Todo ello nos brinda un vino moderno, que es fiel reflejo de la filosofía de respeto por el medio ambiente que profesa esta bodega ribereña.

Notas de cata

A la vista presenta un precioso color rojo cereza madura con destellos azabache, de gran capa.

Elegante y sutil en nariz, a la entrada muestra aromas de frutas rojas (frambuesa) junto con elegantes notas minerales, que dan paso a recuerdos de regaliz rojo y, por último, a un agradable fondo de pastelería.

En boca resulta envolvente, sabroso, amplio y bien estructurado. Un tinto marcado por un tanino fino, perfectamente ligado a la fruta, con una justa y equilibrada acidez. Cierra con un largo y persistente final, destacando las notas minerales que anunció en nariz.

Opinión de los creadores

La bodega

Finca Torremilanos
Finca Torremilanos forma parte de ese exclusivo círculo de bodegas fundadoras de la Denominación de Origen Ribera del Duero en 1982. Una bodega de propiedad familiar que destila personalidad y pionera en apostar por los vinos ecológicos y biodinámicos. Se trata también de una de las pocas firmas de Ribera del Duero que presumen de contar con todo su viñedo en una única propiedad: la finca Torremilanos. Un auténtico ‘château’ situado en el corazón de la D.O., en Aranda de Duero, donde la bodega se rodea de sus propios viñedos: 195 hectáreas que abastecen de excepcional uva. Las plantas (principalmente tempranillo, pero también cabernet sauvignon y merlot) se extienden en una loma a una altitud de 800-900 m, con acusadas oscilaciones térmicas, condiciones extremas que acentúan la personalidad de los vinos.

La Finca Torremilanos fue fundada en 1903 por Calixto Seijas Ruiz Zorrilla con el objetivo de elaborar vinos finos, y en 1975 la propiedad pasó a manos de Pablo Peñalba y sus hermanos, de familia con larga tradición vinculada a la viña y el vino. Pilar Pérez Albéniz, esposa del ya fallecido Pablo Peñalba, dirige actualmente la bodega; mientras Ricardo Peñalba (segunda generación) lleva las riendas enológicas. Desde 2003 la familia Peñalba López dejó de comprar uva a otros productores de la zona para centrarse en la uva de la finca, ello les llevó a apostar por una viticultura más sana y tradicional, prescindiendo del uso de herbicidas pesticidas y abonos químicos. Desde 2008, el 100% del viñedo de la propiedad se certifica en producción ecológica; y desde 2015, como producción biodinámica. La filosofía de la bodega consiste en elaborar vinos que transmitan los sabores únicos de este paraje, vinos francos, honestos, frescos y naturales.