Veuve Clicquot RICH Rosé es el champagne más versátil y refrescante de la Maison, diseñado expresamente para disfrutarse con hielo y acompañado de ingredientes frescos como frutas o pepino. Una propuesta moderna, afrutada y vibrante que ofrece una experiencia ‘chic’ y sofisticada.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Región
Variedad de uva
20% Chardonnay, 50% Pinot Noir, 30% Pinot Meunier
Tipo de botella
Champenoise
Capacidad (cl)
75
Azúcar
55
Procedente de una selección de entre 50 y 60 Crus, Veuve Clicquot RICH Rosé refleja la maestría de la Maison en el arte del blending. Su ensamblaje se compone de pinot noir, pinot meunier y un pequeño aporte de chardonnay, incluyendo un 15% de vino tinto tranquilo de la variedad pinot noir.
Los vinos base son fermentados en acero inoxidable con el empeño de preservar su carácter afrutado. La fermentación maloláctica suaviza la acidez y aporta redondez. La mezcla incluye hasta un 45% de vinos de reserva y se completa con una dosificación de aúcar de 55 g/l. Su crianza en bodega durante al menos 3 años le otorgó una textura aterciopelada y burbujas finas.
Fundada en 1772 en Reims, Veuve Clicquot es una de las casas de champagne más reputadas del mundo. Su historia está marcada por la visión de Madame Clicquot, pionera en la creación del primer rosé por ensamblaje en 1818. La Maison se distingue por su lema 'Una sola calidad, la mejor', y por su constante innovación en la elaboración de champagnes excepcionales e innovadores, como este RICH Rosé.
Veuve Clicquot RICH Rosé es un espumoso rosado ideal para disfrutar con hielo y acompañar platos como pescado ahumado, ensalada de frutas picante, batata, brochetas de pollo yakitori o incluso ceviches. También se puede combinar con ingredientes frescos como pepino, pomelo, jengibre, piña o té.
Vista: Rosa salmón brillante con reflejos azulados. Nariz: Aromas intensos de fresa, frambuesa y grosella roja, complementados con notas exóticas y mentoladas. Boca: Fresco, goloso y cremoso, con una textura sedosa y un final ligeramente agridulce de pomelo rosado.
Nicole Barbe Ponsardin, la viuda (en francés veuve) de Clicquot tuvo que hacerse cargo en 1805, con 27 años, del floreciente negocio que su marido regentaba: la casa de champagne François Clicquot, un empresario textil que fundó su bodega en la región francesa de Champagne en 1772. La viuda Clicquot fue pionera en un mundo regido por hombres, al hacerse cargo del negocio y tomar las riendas de la bodega. Impidió la desaparición de la bodega, que es como acababa la mayoría tras el fallecimiento del hombre que la dirigía, e impulsó a la empresa familiar hacia el éxito. Siguió por el camino de la innovación que había marcado el padre de su marido, quien en 1775 había ideado el primer champagne rosado de la historia. Bajo la dirección de Nicole, en 1810 la casa pasó a llamarse Veuve Clicquot Ponsardin y se elaboró el primer champán de añada de la casa. Se incorporó como bodeguero el alemán Antoine Müller, quien perfeccionó el método champenoise y revolucionó el mercado elaborador en Champagne introduciendo avances como el remuage (para clarificar naturalmente el champagne y gracias a lo que hoy se consigue ese límpido y brillante color del que hace gala); o la técnica de almacenar las botellas en racks de madera con el cuello hacia abajo en un ángulo de 45 grados y giros diarios (para que los sedimentos se depositen en el cuello de la botella y eliminarlos después mediante el degüelle). En 1866, Nicole Barbe Ponsardin murió a los 89 años. Será siempre recordada como la grande dame de Champagne, nombre que recibe hoy el vino de alta gama de la bodega. El prestigo de esta casa no ha dejado de crecer y actualmente es una de las casas de Champagne más populares, con su inconfundible etiqueta entre amarilla y anaranjada, y su cuvée puntera La Grande Dame, uno de los champanes más complejos y finos. Actualmente integrada en el grupo de marcas de lujo LVMH, su amplia distribución hace que sea fácil encontrar sus vinos en el mercado. Veuve Clicquot controla unas 400 hectáreas de viñas, ubicadas entre la Montagne de Reims y la Côte des Blancs, con lo que cubre un 25% de las necesidades de la bodega. El resto de la uva se compra a viticultores con los que la casa tiene contratos de largo plazo. Su Brut Yellow Label es la marca más conocida, a la que destina la mayor parte de la producción. Se trata de un champán que proviene de la mezcla de uvas de cincuenta fincas diferentes y del que existe una gran demanda internacional. Su obra más especial y apreciada es la cuvée de alta gama La Grande Dame (en homenaje a la viuda Nicole Barbe Ponsardin), un champán extraordinario.