El esperadísimo proyecto de Roda en Ribera del Duero vio la luz en 2007 tras cuatro años de investigaciones sobre el terreno. Agustín Santolaya y su equipo querían viñedos de tempranillo perfectamente adaptados al terreno, y decidieron que la zona de La Horra (donde también cultivan sus cepas bodegas como Dominio de Pingus, Condado de Haza, Viña Sastre o Aalto) era ideal por sus suelos y condiciones climáticas.
Tras llegar a un acuerdo con varios viticultores de la zona para controlar 40 hectáreas de viñedo viejo y de mediana edad, los responsables de Bodegas La Horra se pusieron manos a la obra y en 2010 salió al mercado su primer vino, Corimbo 2008. El despegue definitivo llegó con la añada 2009, histórica en Ribera, cuando además de Corimbo nació Corimbo I, el vino top de la nueva firma. Las similitudes con la casa madre de Haro (que elabora Roda y Roda I) no terminan ahí, porque si hay algo que comparten los vinos de ambas bodegas es su carácter sobrio y elegante.