La D.O.P. Cangas es una pequeña zona de producción desconocida por el público pero que está experimentado un interesante resurgimiento gracias a vinos como Vive la Vida 2021. Bodega VidAs, joven y puntera firma asturiana, presenta una de sus más nuevas y atractivas propuestas recuperando las variedades autóctonas albarín negro, carrasquín y verdejo negro. La ubicación de las viñas en suelos montañosos de pizarra, con más de un 30% de desnivel, dotan a este vino, resultado de una viticultura heróica, de una singular personalidad. Sorprendente, de marcado corte atlántico y producción muy limitada.
Vive la Vida presenta un atractivo color rojo cereza con sutiles ribetes rosáceos. La intensidad es media y muestra una lágrima larga y densa que anticipa buena estructura.
En nariz resulta muy expresivo desde el primer momento. Destacan los aromas de frutos rojos y matices licorosos, acompañados de un marcado carácter balsámico y herbáceo. Todo ello se integra sobre un fondo especiado muy sutil, con notas delicadas de vainilla.
La entrada en boca es agradable y sedosa. El paso resulta fresco, amable y goloso, con cuerpo ligero, acidez equilibrada y un tanino fino y bien integrado. El posgusto es largo y sabroso, evocando frutas maduras confitadas y suaves especias.
Bodega VidAs es una de las firmas impulsoras de la recuperación de la D.O.P. Cangas. Beatriz Pérez y Pepe Flórez son las cabezas visibles de un proyecto que vio la luz en 2012, en el municipio asturiano de Cangas del Narcea.
Convencidos del potencial vitivinícola del suroeste asturiano, Pérez y Flórez aglutinaron a otros cinco socios más en torno a una idea clara, crear una bodega de calidad que ofreciera vinos diferentes, de limitada producción, elaborados con variedades autóctonas recuperadas tales como albarín blanco, albarín negro, mencía, verdejo negro o carrasquín, y que mostraran la identidad propia de una tradición centenaria.
En la actualidad, Bodega VidAs controla 4 hectáreas de viñedo en la D.O.P. Cangas. La ubicación de los cultivos en terrenos montañosos y escarpados, con pendientes de más del 30% de desnivel que impiden el empleo de maquinaria alguna, hace que los vinos elaborados con sus frutos estén reconocidos con el distintivo de viticultura heróica, al igual que los originarios de la Ribeira Sacra gallega y El Priorat catalán. El singular emplazamiento del viñedo y el clima húmedo y de temperaturas moderadas de la zona dotan a sus vinos de un marcado carácter atlántico.