¿Conoces la Denominación de Origen Arlanza?
Entre Burgos y Palencia, en pleno corazón de Castilla y León, se extiende la Denominación de Origen Arlanza, una de las regiones vitivinícolas más pequeñas y menos conocidas del panorama español. Sus viejos viñedos ocupan las laderas que rodean Covarrubias, una joya medieval que conserva intacta gran parte de su patrimonio histórico.
La reducida superficie de viñedo es una de las señas de identidad de la denominación, cuya extensión se estima entre 350 y 450 hectáreas. Sin embargo, determinar la cifra exacta no resulta sencillo. La falta de registro de algunas parcelas, la venta de derechos de plantación sin el correspondiente arranque de las cepas y otras circunstancias derivadas de años de semiabandono dificultan conocer la dimensión real del viñedo.
Según el último informe de Luis Gutiérrez para The Wine Advocate (Robert Parker), Arlanza posee un enorme potencial y podría protagonizar un renacimiento comparable al experimentado por regiones como Priorat, Bierzo, Canarias o Gredos, aunque a una escala menor, quizá más cercana a la de Arribes.
Un poco de historia
La D.O. Arlanza es una denominación relativamente reciente en términos administrativos, ya que obtuvo su reconocimiento oficial en 2007. Sin embargo, su tradición vitivinícola cuenta con una larga historia que se remonta a la Edad Media. Existen testimonios que acreditan la presencia de viñedos en la zona desde hace más de mil años.
El cultivo de la vid en la comarca del Arlanza comenzó a desarrollarse a partir del siglo X, impulsado en gran medida por los monasterios, que desempeñaron un papel fundamental en la expansión y conservación de la actividad vitícola. De aquella época se conservan referencias históricas que documentan la existencia de viñedos vinculados a las comunidades monásticas.
A comienzos del siglo XX, la llegada de la filoxera provocó la destrucción de prácticamente todo el viñedo de la zona, lo que obligó a llevar a cabo una completa replantación. Este proceso de recuperación quedó finalizado en torno a 1920.
En 1995, un grupo de apasionados del vino emprendió diversas iniciativas para recuperar y poner en valor el patrimonio vitivinícola del Arlanza. Su trabajo dio como resultado el reconocimiento por parte de la Junta de Castilla y León de la mención “Vino de la Tierra Ribera del Arlanza”, un paso decisivo que culminó con la concesión de la Denominación de Origen Arlanza en 2007.
Pequeñas bodegas familiares
La Denominación de Origen Arlanza se localiza en el centro de la provincia de Burgos, a unos 40 kilómetros al sur de la capital. Su territorio vitícola se extiende a lo largo de los cursos medio y bajo del río Arlanza y de sus afluentes, hasta su desembocadura en el Pisuerga, e incluye además una parte del sureste de la provincia de Palencia. La zona queda enmarcada entre la Sierra de Covarrubias, al este, y los Páramos del Cerrato, al oeste, mientras que las laderas que flanquean el valle del Arlanza delimitan sus extremos norte y sur.
La denominación reúne 67 municipios, 54 de ellos en Burgos y 13 en Palencia. Se trata de un territorio de pequeñas bodegas familiares donde el respeto por la tradición convive con una decidida apuesta por la innovación. Junto a elaboradores equipados con tecnología de última generación, pervive una de las señas de identidad más singulares de la comarca: las históricas bodegas subterráneas excavadas a las afueras de los pueblos. Estos espacios constituyen un valioso legado de su pasado vitivinícola.
En la actualidad, la D.O. cuenta con 27 bodegas inscritas, y alrededor el 90% de su producción se comercializa en el mercado nacional.
Altitud y clima riguroso
Aunque comparte ciertos rasgos con la cercana D.O. Ribera del Duero, Arlanza posee una personalidad propia marcada por la altitud de sus viñedos, situados entre los 800 y los 1.200 metros. Esta ubicación favorece un clima claramente continental, con fuertes contrastes térmicos, inviernos rigurosos, veranos secos y cálidos y una constante amenaza de heladas tardías.
La diversidad de sus suelos constituye otro de los atractivos de la denominación. Mientras que en la zona norte predominan los terrenos arcillosos, en el suroeste abundan los suelos ricos en carbonatos. Al sur del río Arlanza se extiende el paisaje de los Páramos del Cerrato, una sucesión de valles y mesetas donde se encuentran municipios como Baltanás o Palenzuela. Allí destacan los suelos con un elevado contenido en caliza activa, una característica especialmente apreciada por su influencia en la calidad de la uva, aunque exige el uso de portainjertos adaptados a estas complejas condiciones de cultivo.
Tipos de vinos y variedades de uva
La Tempranillo, conocida en la zona como Tinta del País, Tinto Fino o Picadillo, es la gran protagonista del viñedo de Arlanza y la base de la mayoría de sus vinos. Junto a ella, la denominación autoriza otras variedades tintas como Garnacha, Mencía, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot, que aportan complejidad y riqueza aromática a los ensamblajes. En cuanto a las variedades blancas, únicamente están permitidas Albillo y Viura.
Gracias a este patrimonio varietal, la D.O. Arlanza elabora principalmente vinos tintos, tanto jóvenes como con crianza, que deben contener un mínimo del 50% de Tinta del País. Son vinos que reflejan el carácter continental de la zona y la personalidad de sus viñedos de altura.
La denominación también produce interesantes vinos blancos elaborados a partir de Albillo y Viura. Los jóvenes destacan por su intensidad aromática, su volumen en boca y su expresión frutal, mientras que algunos elaboradores apuestan por la fermentación o la crianza en barrica de roble, dando lugar a vinos más complejos y con gran personalidad, cada vez más apreciados por los aficionados.
Completa la producción de la denominación el vino rosado, elaborado a partir de las variedades autorizadas, tanto tintas como blancas, aunque siempre con un mínimo del 50% de Tinta del País. Son vinos frescos, equilibrados y muy versátiles, ideales para acompañar una amplia variedad de platos.
Si las previsiones de Luis Gutiérrez se cumplen, y rara vez se equivoca, la D.O. Arlanza dará mucho que hablar en los próximos años. Materia prima y potencial no le faltan para consolidar su crecimiento.