Campillo elabora uno de los crianzas riojanos más vendidos en nuestro país. Campillo Crianza 2016 nace de viñedos ubicados en Rioja Alavesa que otorgan uvas con buena acidez, muy apropiadas para largas crianzas. Un vino con mucha fruta, con notas de una magnífica crianza que acompañan en segundo plano. Fácil de beber.
Campillo Crianza 2016 está elaborado 100% con tempranillo de parcelas seleccionadas de Laguardia (Rioja Alavesa). La vendimia de realizó de forma manual. Fermentado en acero inoxidable, a continuación realizó una larga crianza de 18 meses en roble que supera lo estipulado por el Consejo Regulador riojano. Finalmente, ha permanecido afinándose en los botelleros de la bodega hasta su salida al mercado en 2019. El Grupo Faustino es una de las grandes empresas bodegueras familiares de nuestro país. Con más de 150 años de historia, defiende que más importante es el viñedo; por eso, en Faustino se declaran viticultores ante todo. El origen de esta sociedad está en Rioja Alavesa, en Oyón, donde se encuentra la bodega madre: Faustino. Después vendría Bodegas Campillo (1990, Laguardia), concebida atendiendo a un concepto innovador: con los viñedos rodeando las instalaciones, a imagen de los ‘châteaux’. Campillo fue una de las primeras bodegas riojanas en apostar por la arquitectura de vanguardia. También es la bodega riojana del Grupo Faustino que elabora vinos con mayor capacidad de guarda. Campillo Crianza 2016 (D.O.Ca. Rioja) es perfecto para acompañar carnes, setas a la plancha o un arroz con setas, y pescados de mucho sabor o grasos como atún o bacalao. También armoniza los quesos emmental o gruyer.
Campillo (1990) es una de las firmas que marcaron la modernidad riojana y una de las bodegas más representativas de Rioja Alavesa. Ubicada en Laguardia, corazón de Rioja Alavesa, está considerada la bodega ‘boutique’ y más exclusiva del Grupo Faustino: uno de los grandes grupos bodegueros del país, dirigido por una saga centenaria. Con Campillo, Julio Faustino Martínez vio cumplido su sueño de crear una bodega a imagen de los ‘châteaux’ franceses, ya que apostaba por un concepto innovador, con los propios viñedos rodeando las instalaciones. Además, Campillo fue una de las primeras apuestas por la arquitectura de vanguardia, y sus impresionantes instalaciones siguen estando de plena actualidad.
Campillo pretende ofrecer en sus vinos la máxima expresión de la tempranillo. Persiguiendo ese objetivo, el Grupo Faustino decidió ubicar este proyecto en el término de Laguardia donde adquirió 50 hectáreas de viñedo. Después amplió este patrimonio vitícola con 50 ha más en las cercanías de la Sierra de Cantabria. En total, 100 hectáreas de viñas -distribuidas a una distancia máxima de 10 km de la bodega-, cultivadas sobre suelos pobres que otorgan bajos rendimientos de frutos muy estructurados y con buena acidez, perfectos para concebir vinos expresivos que soportan largas crianzas en roble y tienen gran capacidad de guarda. Elegancia, frescura y perfil frutal perfectamente ensamblado con las notas de la barrica son las características que definen a sus vinos.