Can Sumoi La Rosa 2024 es la última añada del rosado clásico de la bodega catalana Raventós i Blanc que ha sido elaborado en su nueva bodega de vinos tranquilos naturales, ubicada en el corazón del Bajo Penedès. Elegante y perfumado.
Can Sumoi La Rosa 2024 es uno de los pilares en los que se asienta el flamante proyecto de Raventós i Blanc de vinos tranquilos naturales y de altura, nacidos de su espectacular finca ubicada en El Montmell (Tarragona), a 600 metros de altitud. Desde 2017, Can Sumoi, que así se llama la nueva bodega de la firma familiar catalana, ofrece su reinterpretación de este rosado clásico, uno de los más apreciados de la escena vinícola nacional.
Can Sumoi La Rosa es un coupage 100% autóctono de uvas de sumoll, parellada y xarel·lo. Can Sumoi cultiva estas variedades, siguiendo los dictados de una viticultura sostenible y ecológica, en suelos arcillo-calcáreos, con gran presencia de fósiles. Ya en bodega, la vinificación de La Rosa contempló la maceración de las uvas con sus hollejos durante dos horas para lograr el delicado tono que exhibe; la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada, con levaduras indígenas del viñedo, y la maloláctica, que sucedió, a continuación, de forma espontánea.
Como su propio nombre indica, Can Sumoi La Rosa 2024 (D.O. Penedès) es un vino dominado por aromas florales (especialmente de rosa) y que en boca sorprende por su buena acidez y su armonía entre las notas frutales y las minerales. Disfrútalo en cualquier época del año.
Can Sumoi es la nueva bodega de Raventós i Blanc dedicada exclusivamente a la producción de vinos naturales. Nacida de la creciente pasión de Pepe Raventós y Francesc Escala por este tipo de elaboraciones, la finca, que da también nombre al proyecto, está situada en El Montmell, en el Bajo Penedés, a los pies de la Serra de ‘l’Home, en un paraje enclavado a 600 metros de altura sobre el nivel del mar.
Coincidiendo con su abandono de la D.O. Cava en 2012, la familia Raventós descubrió esta propiedad de 400 hectáreas de terreno, que desde 1645 albergaba una granja biodinámica, y la eligió para elaborar en ella sus vinos naturales de altura. La materia prima la procuran 30 hectáreas de viñedos, plantadas con las variedades locales parellada, xarel·lo y sumoll, en suelos minerales, con sedimentos y fósiles marinos de 113 millones de años.
En este entorno privilegiado, Pepe Raventós busca ir más allá. El enólogo catalán apuesta firmemente por la viticultura biodinámica y vinos desnudos, elaborados según las tradiciones rurales, que reflejen su origen, sin ningún aditivo enológico.