Carmelo Rodero Crianza 2022 es la muestra de que el cuidado del viñedo es la seña de identidad de Carmelo Rodero, una de las bodegas más en forma de Ribera del Duero. Un tinto Crianza elaborado con materia prima de primerísima calidad, increíblemente complejo y elegante.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
10% Cabernet Sauvignon, 90% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas nuevas de roble francés de 225 litros
Permanencia en barrica
15 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
Abril de 2024
Acidez total (g/l)
4.90
Azúcar
0.86
PH
3.67
Graduación (% vol.)
15
Carmelo Rodero Crianza 2022 está elaborado con uva tinta del país (tempranillo) perfectamente ensamblada con cabernet sauvignon (10%) y ha envejecido durante un mínimo de 15 meses en barricas de roble francés. Carmelo Rodero, hijo y nieto de viticultores, es el responsable de su elaboración y uno de los nombres más importantes de la D.O. Ribera del Duero. En 1990, después de muchos años de vender sus uvas a bodegas de enorme prestigio como Vega Sicilia, edificó su primera bodega e inició una de las trayectorias más brillantes que se recuerdan en toda la historia de la Ribera del Duero.
Ubicada en Pedrosa del Duero (Burgos), la evolución de Bodegas Rodero hasta convertirse en una de las principales casas elaboradoras españolas sólo puede entenderse reconociendo el lento pero seguro camino que la familia Rodero trazó desde el bien más preciado del que ahora presumen: su viñedo.
El exquisito trato a la uva también es prioritario. Cada uno de los vinos que elabora con D.O. Ribera del Duero procede de una parcela determinada. El trato enológico que recibirá cada uva dependerá de muchos factores como la edad de las plantas, el tipo de suelo, su orientación y exposición. Un meticuloso trabajo que también incluye la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada elaborado. Carmelo Rodero Crianza 2022 marida a la perfección con chuletillas de cordero al sarmiento o chuletón de buey a la brasa.
Carmelo Rodero Crianza ofrece una nariz elegante y compleja, donde las notas frutales del tempranillo (frambuesa, mora), se entrelazan con delicados matices de pan tostado y especias procedentes de su paso por barrica. En boca es goloso y equilibrado, con una textura sedosa que llena el paladar. Sus taninos dulces y bien integrados conducen a un final largo y persistente, invitando a disfrutar cada sorbo.
Después de muchos años vendiendo sus uvas a bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, Carmelo Rodero, cuarta generación de viticultores de Pedrosa de Duero (Burgos), decidió en 1990 elaborar sus propios vinos, fundando Bodegas Rodero.
Bodegas Rodero se ha posicionado como una de las bodegas más destacadas de Ribera del Duero gracias, sobre todo, a la calidad de sus viñedos. El exquisito trato que otorga a la uva es prioritario. Cada uno de sus vinos procede de una parcela determinada, y se elabora atendiendo a diversos factores, como la edad de las plantas, el tipo de suelo, su orientación y exposición. Un meticuloso trabajo que también incluye la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada vino. La hija de Carmelo Rodero, Beatriz, dirige las riendas enológicas.