Carmelo Rodero Crianza Mágnum 2022 está elaborado con materia prima de la más excelsa calidad procedente del cuidadísimo viñedo de Carmelo Rodero, una de las firmas más en forma de Ribera del Duero. Conquista por su complejidad y fina elegancia.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
Tipo de barrica
Barricas de roble francés y americano
Tipo de botella
Troncocónica
Capacidad (cl)
150
Carmelo Rodero Crianza Mágnum 2022 está elaborado a partir de tinta del país (tempranillo) armoniosamente ensamblada con la francesa cabernet sauvignon y ha envejecido un mínimo de 15 meses en barricas de roble francés.
Carmelo Rodero es, hoy en día, uno de los nombres más trascendentes de la D.O. Ribera del Duero. Tras años vendiendo sus uvas a bodegas de gran prestigio como Vega Sicilia, en 1990 dio el paso, con la construcción de su propia bodega, e inició una de las trayectorias más espectaculares de la Ribera del Duero. Situada en Pedrosa del Duero (Burgos), la evolución de Bodegas Rodero hasta convertirse en una de las bodegas preponderantes de la región, se debe, en gran medida, a su bien más preciado: su magnífico viñedo.
El cuidadoso trato a la uva también es prioritario para la firma. Cada uno de los vinos que elaboran, acogidos a la D.O. Ribera del Duero, procede de una parcela determinada. El trabajo enológico que recibirán las uvas depende de factores como la edad de las cepas, el tipo de suelo, su orientación y exposición solar. Un medido y minucioso trabajo que culmina con la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada vino producido. Carmelo Rodero Crianza Mágnum 2022 es el maridaje ideal para platos como unas chuletillas de cordero al sarmiento o un buen chuletón de buey a la brasa.
Después de muchos años vendiendo sus uvas a bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, Carmelo Rodero, cuarta generación de viticultores de Pedrosa de Duero (Burgos), decidió en 1990 elaborar sus propios vinos, fundando Bodegas Rodero.
Bodegas Rodero se ha posicionado como una de las bodegas más destacadas de Ribera del Duero gracias, sobre todo, a la calidad de sus viñedos. El exquisito trato que otorga a la uva es prioritario. Cada uno de sus vinos procede de una parcela determinada, y se elabora atendiendo a diversos factores, como la edad de las plantas, el tipo de suelo, su orientación y exposición. Un meticuloso trabajo que también incluye la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada vino. La hija de Carmelo Rodero, Beatriz, dirige las riendas enológicas.