Sorprendente por su excepcional complejidad, estructura y elegancia, Carmelo Rodero TSM 2022 expresa la madurez alcanzada por esta casa, una de las más emblemáticas de la D.O. Ribera del Duero. Una etiqueta reconocida con la máxima puntuación en la undécima edición de los premios Liga 99, del grupo Gourmets.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
Tipo de barrica
Barricas de roble francés
Tipo de botella
Bordelesa
Capacidad (cl)
75
Carmelo Rodero TSM 2022 concentra potencia frutal, frescura y equilibrio en una botella. Este medido ensamblaje de tempranillo, cabernet sauvignon y merlot, procedente de viñedos de más de 40 años de edad, fue objeto de una elaboración tradicional, con un seguimiento del control de fermentación y maceración en temperatura y compuestos fenólicos, y una meditada crianza en barricas nuevas de roble francés. Un vino de guarda, con un potencial de envejecimiento de 15-20 años, que ya muestra una cautivadora expresividad en su juventud.
Ubicada en Pedrosa de Duero (Burgos), Bodegas Rodero nació en 1990 de la mano de Carmelo Rodero, miembro una familia de viticultores de larga tradición. Pronto, gracias a su viñedo excepcional y a su buen hacer, la firma se convirtió en una de las más importantes de la D.O. Ribera del Duero. La combinación, para la elaboración de vinos de alta calidad, de los métodos tradicionales y de la tecnología más puntera, como su sistema único y patentado de vinificación por gravedad y sin bombeos, es la clave de su éxito.
Reflejo de la excelencia de los grandes tintos de Ribera del Duero, Carmelo Rodero TSM 2022 es un vino que, a la vez, rompe con el clasicismo de la D.O. aportando un perfil más moderno y afrutado de acuerdo a los gustos actuales. Combínalo con carnes de caza mayor, carnes rojas y quesos curados.
Carmelo Rodero TSM presenta un profundo color granate con ribetes violáceos, que anticipa su carácter intenso y complejo. En nariz, ofrece una rica complejidad aromática donde se entrelazan notas de frutas maduras, como mora y cereza negra, con matices de su crianza que incluyen especias dulces, cuero fino y toques balsámicos de eucalipto. En boca es carnoso, corpulento y equilibrado, con una textura aterciopelada que llena el paladar. Sus taninos maduros y su fresca acidez le aportan estructura, mientras que el final es largo y persistente, dejando agradables recuerdos de fruta madura y especias.
Después de muchos años vendiendo sus uvas a bodegas tan prestigiosas como Vega Sicilia, Carmelo Rodero, cuarta generación de viticultores de Pedrosa de Duero (Burgos), decidió en 1990 elaborar sus propios vinos, fundando Bodegas Rodero.
Bodegas Rodero se ha posicionado como una de las bodegas más destacadas de Ribera del Duero gracias, sobre todo, a la calidad de sus viñedos. El exquisito trato que otorga a la uva es prioritario. Cada uno de sus vinos procede de una parcela determinada, y se elabora atendiendo a diversos factores, como la edad de las plantas, el tipo de suelo, su orientación y exposición. Un meticuloso trabajo que también incluye la elección de las barricas más adecuadas para la crianza de cada vino. La hija de Carmelo Rodero, Beatriz, dirige las riendas enológicas.