Aunque Jumilla es el reino de la monastrell, José María Vicente, alma mater de Propiedad Vitícola Casa Castillo, posee varias parcelas de garnacha en la Sierra del Molar. Allí nace Casa Castillo El Molar 2022, un vino fresco y jovial pero no exento de cierta elegancia, gracias a una cuidad crianza de 14 meses en diferentes recipientes de roble francés.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Garnacha tinta
Tipo de barrica
Fudres de roble francés de 500 y 5000 litros
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
14 meses
Capacidad (cl)
75
Acidez total (g/l)
4.90
Acidez volatil (g/l)
0.58
Azúcar
1.99
PH
3.52
Graduación (% vol.)
14.5
No es muy corriente encontrar un monovarietal de garnacha en Jumilla, y mucho menos de la calidad de Casa Castillo El Molar 2022. Pero así es José María Vicente, un vinatero de tercera generación que sabe lo que es obtener 100 puntos Parker y que siempre ha destacado por su carácter inquieto y emprendedor. Y, sobre todo, por su amor a la viña y al territorio que comprende su tierra, la D.O. Jumilla.
A día de hoy, la Propiedad Vitícola Casa Castillo posee 174 hectáreas de viñedo, siendo la autóctona monastrell la mayoritaria, aunque comparte espacio con cepas de cabernet sauvignon, syrah y la garnacha que nos ocupa. Las uvas con las que está elaborado Casa Castillo El Molar 2022 proceden de tres parcelas de garnacha cultivadas en vaso alto en las laderas de la Sierra del Molar, al oeste de Jumilla. La meteórica trayectoria de José María se entiende con vinos como este, con una singularidad increíble y una relación calidad precio inmejorable.
Casa Castillo El Molar 2022 es un tinto fresco, intenso y frutal, con un carácter eminentemente jovial y muy, muy disfrutable, especialmente con arroces con verduras o con unas chuletillas de cordero al sarmiento. Tiene una crianza de 14 meses repartida entre fudres de 500 y 5000 litros de roble francés, que le confiere una elegancia y sutilidad que ya es marca de la casa. La añada anterior fue calificada con 94 puntos por Robert Parker, y esta cosecha no le va a andar a la zaga.
De color rojo granate con ribete rubí y de capa media.
En nariz se muestra fino y delicado, con aromas de fruta negra y frutillas del bosque, junto a recuerdos de sotobosque, balsámicos y minerales, todo ello sobre un fondo especiado con toques de cacao.
Goza de un excelente equilibrio y es sabroso, fresco, goloso y con un sutil paso de boca. Cuenta con taninos finos perfectamente integrados y tiene un final largo, aromático y persistente.
Casa Castillo (1991) es una bodega ‘boutique’ familiar comprometida con el terruño y con los vinos de finca. A principios de los noventa, José María Vicente decidió dar el salto a la elaboración apoyándose en las viñas de la finca que había comprado su abuelo en los años cuarenta.
La finca se ubica en el altiplano de Jumilla, en laderas hasta los 760 metros de altitud, al abrigo de la Sierra del Molar. Ya en los años ochenta, José María y su padre Nemesio pusieron en marcha una restructuración del viñedo. Y tras la remodelación de la antigua bodega existente en la finca, lanzó los primeros vinos al mercado en 1993.
Casa Castillo fue una de las pioneras en apostar por el potencial de la uva monastrell para la elaboración de vinos de alta calidad. Y hoy es una bodega referente de calidad no solo de la D.O. Jumilla, sino del ámbito nacional. Su prestigio se basa en gran medida en la conservación de esos viñedos viejos de monastrell en secano, muchos de ellos plantados en pie franco.