En la ribera alta del Duero, donde los páramos de Peñafiel se funden con un cielo tachonado de estrellas, nace un tinto que condensa altitud, serenidad y carácter: Celeste Crianza 2022. Elaborado por el primer proyecto de Familia Torres en la denominación de origen, criado 12 meses en roble francés y americano, y concebido a partir de una selección de parcelas situadas entre 790 y 900 metros, destaca por su fruta precisa, su finura y una frescura que alarga el recuerdo.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas de roble francés y americano
Permanencia en barrica
12 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
Marzo de 2025
Graduación (% vol.)
14
Celeste Crianza 2022 nace de una selección rigurosa de parcelas situadas entre los 790 y los 900 metros, donde el contraste térmico acentúa la fruta y la altitud aporta una frescura natural. Su paso de 12 meses por barricas de roble francés y americano, seguido de un afinado mínimo de un año en botella, le confiere ese equilibrio tan buscado: aromas de mora y arándano en confitura, notas de regaliz, vainilla y un sutil toque de café tostado, que desembocan en una boca amplia, envolvente y persistente.
Detrás de su elaboración encontramos a Pago del Cielo, el primer proyecto de Familia Torres en Ribera del Duero, adquirido en 2004 y ubicado en Fompedraza, a 895 metros de altitud. Allí, en los páramos de la comarca de Peñafiel, la bodega crea vinos que reflejan la personalidad de este enclave singular. Desde su nacimiento en 2005, cuando lanzan el primer Crianza, Pago del Cielo ha consolidado una trayectoria marcada por la calidad, el respeto al entorno y una visión precisa: elaborar tintos que hablen con autenticidad del territorio. La mirada técnica y sensible de Juan Ramón García, enólogo con experiencia en Burdeos y Toro, ha guiado el proyecto desde sus inicios.
En conjunto, Celeste Crianza 2022 es una de esas etiquetas llamadas a conquistar mesas y bodegas: preciso, sabroso, bien trazado y plenamente representativo de una Ribera del Duero de altura. Además, la trayectoria de la colección Celeste viene avalada por grandes valoraciones y esta cosecha no se va a quedar atrás. De momento, ya cuenta con una calificación de 91 puntos por parte de James Suckling. En definitiva, estamos ante un tinto que une territorio, técnica y emoción y que marida de maravilla con platos como una carrillera de cerdo en salsa de vino tinto o un entrecot a la parrilla.
De color negro apicotado muy cubierto.
Presenta una nariz compleja y elegante, en la que destacan aromas de fruta roja junto a notas minerales, especiadas y recuerdos de cacao y juanola; nobles maderas y toques balsámicos.
En boca muestra una buena constitución, sabroso, amplio, con buen equilibrio, noble tanicidad y perfecta acidez que aporta frescura. Su final es largo y persistente.