Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas de roble francés
Tipo de botella
Bordelesa
Permanencia en barrica
12 meses
Capacidad (cl)
75
Embotellado
02/2022
Acidez total (g/l)
5.02
Acidez volatil (g/l)
1.59
Azúcar
1.6
PH
3.69
Graduación (% vol.)
14.5
Establecida en el municipio burgalés de Quintana del Pidio, Cillar de Silos es una bodega fundada en 1994 por Amalio Aragón, quien, en la década de los setenta, y a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno en una zona situada a una altitud desde los 840 hasta los 900 metros. Esta zona límite para el cultivo de la vid, unida a unos suelos pobres dominados por las calizas y las arcillas donde enraízan las cepas, favorece profundamente un perfil más fresco, elegante y frutal de los viñedos de tempranillo que tan bien domina esta bodega de carácter familiar.
Los hijos de Amalio, Roberto (gestión y comercialización), Amelia (exportación) y Óscar (responsable vitivinícola) se unieron a su padre en esta iniciativa vitivinícola, asumiendo el gobierno de una casa elaboradora que no ha parado de apostar por la inversión en la mejora de los viñedos y del inmueble elaborador. De esta manera, en menos de tres décadas, Cillar de Silos se ha convertido en un referente de modernidad, adalid de la nueva Ribera del Duero.
Hasta allí nos hemos dirigido para proponeros uno de los ‘riberas’ más perseguidos, Cillar de Silos Crianza 2019, un tinto elaborado con los frutos de una cosecha calificada como Excelente por el Consejo Regulador de la D.O. Ribera del Duero, que cuenta con un año de crianza en barricas de roble francés y que hará las delicias de los fans de la Ribera más sublime.
Luce un color rojo picota con tonos violáceos.
En nariz muestra complejidad e intensidad, destacando los aromas de frutas negras maduras, notas especiadas, recuerdos de juanola, tinta y balsámicos; todo ello sobre un fondo de finas y nobles maderas.
En la fase gustativa se muestra bien estructurado, amplio, fresco y con gran equilibrio. Su paso de boca es aterciopelado y su tanicidad noble y firme. El final es largo y persistente, con toques de café tostado y de maderas ahumadas. Un vino que necesita oxigenación para su deleite.
Cillar de Silos (1994) ha logrado hacerse un hueco entre los más grandes de la Ribera del Duero. Esta bodega familiar refleja la personalidad del paisaje castellano y posee toda la esencia de los magníficos viñedos situados en la zona burgalesa de Quintana del Pidio, al norte de Aranda del Duero. Desde el principio, sus tintos han estado avalados por los críticos más reconocidos, como Robert Parker.
El fundador de la bodega fue Amalio Aragón, quien en la década de los setenta, y a contracorriente de sus paisanos, comenzó a reunir las mejores parcelas de viñedo viejo de tempranillo del entorno en una zona situada a una altitud desde los 840 hasta los 900 metros. Esta zona límite para el cultivo de la vid, unida a unos suelos pobres dominados por las calizas y las arcillas donde enraízan las cepas, favorece profundamente un perfil más fresco, elegante y frutal de los viñedos de tempranillo que tan bien domina esta bodega.
Los hijos de Amalio, Roberto (gestión y comercialización), Amelia (exportación) y Óscar (responsable vitivinícola) se unieron a su padre en esta iniciativa vitivinícola, asumiendo el gobierno de una casa que no ha parado de apostar por la inversión en la mejora de los viñedos y las instalaciones. De esta manera, en menos de tres décadas, Cillar de Silos se ha convertido en un referente de modernidad, adalid de la nueva Ribera del Duero.
Por otro lado, Cillar de Silos presume de contar con un entramado de túneles que datan de finales de siglo XVI. Túneles que ha remozado y unido para recuperar la tradición de la zona y beneficiarse de unas condiciones naturales de humedad y temperatura constantes, que resultan excepcionales para la conservación de los vinos en botella. De estas bodegas subterráneas ya salía el aprovisionamiento de vino para la orden del Monasterio de Silos durante el siglo XVII.