Chile, junto a Argentina, lidera la producción de vino en Sudamérica y su industria vitivinícola ha vivido un auténtico boom desde finales de los noventa. Hoy es el cuarto exportador mundial, solo por detrás de Francia, España e Italia. El país reúne todos los ingredientes para elaborar vinos de gran calidad: diversidad de terroirs, clima mediterráneo y tecnología de vanguardia.
El Valle Central es el corazón vinícola de Chile, concentrando más del 80% de la producción nacional. Dentro de esta gran región destaca el Valle del Maipo, situado al suroeste de Santiago y atravesado por el río homónimo, que nace en Los Andes y desemboca en el Pacífico. Aquí se encuentran algunas de las bodegas más antiguas y prestigiosas del país, famosas por su magnífica interpretación de las variedades francesas, adaptadas desde mediados del siglo XIX.
Para esta propuesta hemos elegido dos vinos top de Santa Ema, bodega centenaria y familiar. Por un lado, Santa Ema Cabernet Sauvignon Gran Reserva 2022, procedente de viñedos en suelos coluviales de baja fertilidad, con gravas y piedras irrigadas por el río Maipo, que aportan gran carácter a la uva. Tiene una crianza de 10 meses en barricas y es intenso y complejo en nariz; en boca, sabroso, equilibrado, con buena acidez, taninos nobles y final persistente. Por su parte, Santa Ema Select Terroir Chardonnay Reserva 2024 es un blanco elegante, también de suelos coluviales, con aromas de fruta madura de hueso y tropical, notas ahumadas y de frutos secos. En boca, fresco, untuoso y envolvente.
Capacidad (cl)
75