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Damos la bienvenida al otoño con una magnífica selección que te ofrecemos en esta exclusiva Enolobox de octubre. Tres vinos con un nexo común: la alta calidad, elaborados en las denominaciones más prestigiosas: Rioja y Ribera del Duero. Completa la propuesta un tinto creado con garnacha, variedad en auge que el pujante grupo Vintae trabaja de maravilla en una de sus zonas tradicionales de cultivo: el valle del Ebro.
Varios siglos de tradición vinícola familiar, viñedos viejos y la mano maestra del enólogo José Hidalgo están detrás del rioja La Sacedilla 2019: el nuevo vino de Bodegas Pastor Díaz. Un tempranillo de cosecha Excelente y estilo libre, criado 12 meses en barricas de roble. Se nutre de una sola finca situada en la ladera del monte Yerga, una de las zonas más exclusivas de Rioja, y exhibe una boca potente y fresca, con taninos dulces, notas de regaliz negro, largo y con un final lleno de sensaciones aromáticas.
Por su parte, Barón de Filar Crianza 2018 es un ‘ribera’ moderno y fácil de beber. Se presenta como un tinto divertido por fuera y serio por dentro, porque está elaborado con mucho mimo. Nace en plena ‘Milla de Oro’ ribereña, en Peñafiel, y tiene base de tinta fina (tempranillo) y un aporte de las internacionales merlot y cabernet sauvignon. Las uvas se cosecharon a mano y pasaron por una mesa seleccionadora. Para su crianza de 12 meses, la bodega escogió barricas de roble francés y americano.
Pone la guinda La Garnacha Salvaje 2021. La garnacha fue la uva mayoritaria en Rioja hasta los años setenta-ochenta, por encima de la tempranillo. Los riojanos Richi Arambarri, CEO de Vintae, y Raúl Acha, director técnico de la compañía, se confiesan enamorados de esta variedad y se propusieron rescatar viejas viñas abandonadas en la zona del valle del Ebro. Así nació Proyecto Garnachas en 2008. La Garnacha Salvaje 2021 ofrece la versión más fresca de esta casta, un tinto que transmite el paisaje, diseñado con viñas viejas a una altitud de 800 m situadas en el Moncayo, sobre terrenos con mucha pizarra y guijarros. Una zona situada en la confluencia de Navarra y Aragón, con un clima de influencia atlántica que aporta frescura. Tiene una crianza de 5 meses en roble francés, y exhibe aromas de fruta roja, bayas silvestres y un toque vegetal. En boca es sabroso, equilibrado, muy frutal, con predominio de fresas y frambuesas y un final goloso.