Delicado y fragante como la flor de jazmín que le da nombre, Gramona Gessamí Blanco 2024 es un jovial y refrescante vino ecológico elaborado a partir del mosto flor de uvas de muscat, sauvignon blanc y gewürztraminer. El ‘penedès’ más exquisito.
Temperatura servicio
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
15% Gewürztraminer, 40% Sauvignon Blanc, 45% Muscat
Tipo de botella
Alsaciana
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
11
Gramona Gessamí 2024 muestra las magníficas cualidades que, en añadas anteriores, lo hicieron merecedor de galardones como la Medalla de Plata en el prestigioso Concours Mondial de Bruxelles. Su gran frescura, textura untuosa e intensidad aromática, con especial presencia de flores blancas, lo convierten en un blanco placentero y muy fácil de beber.
Bodegas Gramona empleó en la elaboración de Gramona Gessamí uvas de dos variedades distintas de muscat -muscat de Frontignan (40%) y muscat de Alejandría (5%)- , sauvignon blanc (40%) y gewürztraminer (15%). Los frutos fueron sometidos a maceraciones prefermentativas en frío para lograr la máxima extracción aromática posible. A continuación, se procedió al prensado suave de las uvas, con el objetivo de obtener únicamente el mosto flor, que fue fermentado a temperatura controlada. Por último, se efectúa una parada en la fermentación con frío con el fin de preservar la cantidad de azúcar residual por litro, fijada en seis gramos.
Aunque la fama mundial parece que es sólo patrimonio de sus excelentes cavas, los vinos tranquilos de Bodegas Gramona merecen también gran reconocimiento. La centenaria firma familiar cuenta con un interesante puñado de elaboraciones que entremezclan variedades tradicionales autóctonas con otras nobles foráneas, exitosamente adaptadas a tierras catalanas. Ejemplo de esa perfecta simbiosis es Gramona Gessamí 2024, un equilibrado y original coupage del Penedès, con certificación ecológica, que podrás disfrutar en compañía de todo tipo de aperitivos, ensaladas, verduras, pescados y mariscos y, especialmente, con arroces, paellas y platos de comida japonesa.
Gramona Gessamí luce un color amarillo pálido con reflejos verdosos brillantes.
Aromáticamente destaca por su gran intensidad. Dominan las notas florales (jazmín, flor de azahar, rosas), de anisados e infusión de camomila, junto a recuerdos a hierba recién cortada y frutales (uva de mesa, piña, melocotón, cítricos).
La entrada en boca es amable y el paso sedoso. Vino de cuerpo ligero y fantástica acidez que aporta gran frescura.
Oler Gessamí es como respirar profundo en un paseo de primavera. Sus aromas a flores blancas, donde predomina el jazmín que le da nombre -y a fruta fresca- como la piña, el melocotón y una pizca de cítricos, lo dotan de un perfume inigualable que lo convierte en un vino ideal para acompañar los momentos más sabrosos de nuestra vida.
Los Gramona forman una familia de cinco generaciones de bodegueros. Desde mediados del siglo XIX trabajan sus tierras en Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona) y hoy día producen espumosos amparados por el sello de calidad Corpinnat, y vinos tranquilos bajo el paraguas de la D.O. Penedès. Pocas firmas han desarrollado un trabajo tan importante en los últimos años para situar a los espumosos españoles a la altura de los grandes champanes.
Y es que los espumosos de Gramona, diseñados por Jaume Gramona, una de las figuras que más sabe de burbujas en nuestro país, alcanzan altas cotas de elegancia y se caracterizan por sus largas crianzas. Espumosos que cosechan prestigiosos reconocimientos internacionales, y se elaboran según procesos artesanales: tapón de corcho natural durante la crianza, pupitres para el aclarado y degüelle manual.
La familia Gramona trabaja bajo la filosofía biodinámica alrededor de 303 hectáreas. De éstas, 72 son propiedad de la familia y el resto provienen de Aliances per la Terra, la asociación de viticultores fundada en el año 2015 y encabezada por Gramona que sigue una filosofía de trabajo respetuosa con el entorno. En el año 2014 Gramona obtuvo el sello Demeter, que certifica la agricultura y vinificación biodinámicas de cada vino. Unos años más tarde, en el 2018, se convirtió en la primera bodega de la Península en obtener el sello biodinámico BIODYVIN. El sello Biodyvin es un certificado muy exigente, específico para el sector del vino a nivel mundial, y certifica el trabajo en biodinámica tanto para la viticultura como para la vinificación (bodega).