Gregorio Martínez Finca Blanco 2017 es un vino complejo y con una magnífica evolución en botella, elaborado a partir de la recuperación de una sabia mezcla de variedades blancas tradicionalmente empleadas en Rioja: garnacha blanca, malvasía, viura, palomino, maturana y torrontés. Bodegas Gregorio Martínez seleccionó manualmente sus mejores frutos de un total de 20 microparcelas, plantadas entre 1904 y 1945, con diferentes orientaciones, a 550 metros de altitud, en una de las mejores zonas de la D.O.Ca. 20 meses de crianza sobre sus lías, 16 de ellos en roble, lo convirtieron en un rioja blanco intenso, fresco, muy frutal y de paso largo.
Barricas de roble (el 30%) y en depósito de acero inoxidable (el 70%)
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
20 meses sobre sus lías, 16 en barricas
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
13.50
Notas de cata
De un color amarillo acerado y ribete verdoso.
En nariz dominan aromas a flores blancas y amarillas (petunia, azahar, alelí, jazmín), fruta blanca madura (pavía, albaricoque, melón), cítricos (piel de lima) y ligeros balsámicos (hierbabuena) con notas dulces de chocolate blanco.
En boca se muestra intenso, limpio, fresco, cítrico, con mucha fruta blanca y buena acidez y paso muy largo.
A las puertas de las sierras de Moncalvillo y El Camero, en un privilegiado balcón sobre los valles del Ebro y del Iregua, se asienta el viñedo de Bodegas Gregorio Martínez, a una altitud media de 700 metros sobre el nivel del mar, en una de la zonas más elevadas de la Rioja Alta.
Los orígenes de la firma se remontan a los años 70 de la mano de Gregorio Martínez, viticultor que, durante años, fue conformando la propiedad aglutinando parcelas de los términos cercanos a Logroño de Nalda, Sorzano y Entrena. A su prematura muerte, la segunda y tercera generación de la familia se hicieron cargo de la finca, poniendo en marcha, en el año 2001, la bodega tal como hoy se conoce.
Bodegas Gregorio Martínez cuenta con un total de 40 hectáreas de viñedo, predominantemente de tempranillo, con cinco clones distintos plantados. La altitud a la que se ubican las cepas, su orientación norte y la composición de los suelos en los que se arraigan (arcillas rojas y arenas y rocas sedimentarias) permiten la obtención de vinos finos, distinguidos con una gran capacidad de guarda.