La finca La Dehesilla ubicada a 700 metros de altitud, una de las mayores de la Rioja Alta, es la inmejorable cuna de Gregorio Martínez Finca Sangrado 2017, un fantástico y equilibrado coupage de tempranillo y mazuelo. En la línea de la tradición de los mejores rosados de la región, Bodegas Gregorio Martínez apuesta por una elaboración minuciosa fundamentada en la técnica del sangrado. Cada variedad pasó directamente de su depósito a barricas de roble francés, donde cumplimentaron la fermentación y una posterior crianza de 18 meses con batonnage periódicos, dando un rosado excepcionalmente fresco y afrutado.
La finca La Dehesilla ubicada a 700 metros de altitud, una de las mayores de la Rioja Alta, es la inmejorable cuna de Gregorio Martínez Finca Sangrado 2017, un fantástico y equilibrado coupage de tempranillo y mazuelo. En la línea de la tradición de los mejores rosados de la región, Bodegas Gregorio Martínez apuesta por una elaboración minuciosa fundamentada en la técnica del sangrado. Cada variedad pasó directamente de su depósito a barricas de roble francés, donde cumplimentaron la fermentación y una posterior crianza de 18 meses con batonnage periódicos, dando un rosado excepcionalmente fresco y afrutado.
En la fase olfativa, a copa parada, destacan sus aromas a fruta roja fresca (fresón, cereza, grosella), lácticos (brioche) y a especias (laurel, tomillo, canela). Al airear la copa aparecen notas florales (lila, geranio, clavel) y de tabaco.
En boca es fresco, de paso ágil pero con peso, con una marcada presencia de la fruta roja y los recuerdos de canela y vainilla ya anticipados en nariz. Muy persistente gracias a su excelente acidez. "
A las puertas de las sierras de Moncalvillo y El Camero, en un privilegiado balcón sobre los valles del Ebro y del Iregua, se asienta el viñedo de Bodegas Gregorio Martínez, a una altitud media de 700 metros sobre el nivel del mar, en una de la zonas más elevadas de la Rioja Alta.
Los orígenes de la firma se remontan a los años 70 de la mano de Gregorio Martínez, viticultor que, durante años, fue conformando la propiedad aglutinando parcelas de los términos cercanos a Logroño de Nalda, Sorzano y Entrena. A su prematura muerte, la segunda y tercera generación de la familia se hicieron cargo de la finca, poniendo en marcha, en el año 2001, la bodega tal como hoy se conoce.
Bodegas Gregorio Martínez cuenta con un total de 40 hectáreas de viñedo, predominantemente de tempranillo, con cinco clones distintos plantados. La altitud a la que se ubican las cepas, su orientación norte y la composición de los suelos en los que se arraigan (arcillas rojas y arenas y rocas sedimentarias) permiten la obtención de vinos finos, distinguidos con una gran capacidad de guarda.