Ignios Orígenes Vijariego 2018 es quizás el mejor vino de Borja Pérez en la factoría Ignios Orígenes. Estamos hablando de un sensacional tinto, joya de las Islas Canarias, elaborado íntegramente con vijariego negro a pocos kilómetros del Teide. Destaca por sus características aromáticas, su poca producción y su altísima calidad. Único en su especie.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
100% Vijariego Negra
Tipo de barrica
Barricas usadas de roble de 228 litros
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
12 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14
Ignios Orígenes Vijariego 2018 es un tinto único elaborado al 100% con la mejor selección de uvas vijariego negro procedentes de un viñedo situado en Icod de los Vinos y cultivado sobre suelos franco-arenosos de origen volcánico, a más de 750 metros de altitud sobre el nivel del mar, con orientación norte. Con un rendimiento de 1000 kg por hectárea y con poca superficie cultivable, el resultado es una producción muy limitada, de menos de 3000 botellas. Una cualidad que lo convierte en único.
Ignios Orígenes nace en el año 2011 con el joven viticultor Borja Pérez, en la zona norte de la isla de Tenerife. Junto a una familia de tradición vitivinícola, este proyecto personal busca elaborar grandes vinos con unas características tan singulares como la zona en la que están: suelos volcánicos, un clima atlántico con la influencia de los vientos alisios y unas variedades de uva únicas como la blanca marmajuelo y las tintas listán negro, baboso negro o vijariego. Borja Pérez elabora sus vinos con variedades autóctonas, respetando siempre el fruto, plantadas en unos suelos compuestos de ceniza y rocas en un clima atlántico donde aparecen esos vientos alisios tan atlánticos.
Este excepcional tinto de Ignios Orígenes se encuadra dentro de la D.O. Icoden Daute Isora. Cultivado de manera orgánica, Ignios Orígenes Vijariego 2018 se elabora mediante una fermentación en hormigón del fruto despalillado y una maceración durante 18 días con poca intervención. Tras la maceración, se prensa y se pasa a un fudre usado y a una barrica de roble francés de 228 litros para realizar la fermentación maloláctica y su posterior envejecimiento durante 12 meses. El resultado un vino profundo, único, con notas terrosas de ese suelo volcánico fresco y con una limpia acidez, ideal para acompañar embutidos, carnes blancas con salsas, cordero asado y estofados.
Color rojo rubí, de capa media, limpio y brillante.
En nariz es fragante, frutal, aunque predomina la fruta roja compotada y las notas terrosas que denotan su origen volcánico.
En boca es muy profundo, limpio, con un carácter más vertical. Mucha frescura y acidez. Tiene un largo postgusto.
Artífice se origina con el objetivo de rendir homenaje a todas las personas del campo que han hecho de la agricultura su modelo de vida y preservando, de alguna manera, la tradición vitivinícola de las Islas Canarias.
Aunque la familia Pérez lleva trabajando en el oficio del vino muchos años, fue en el año 2011 cuando el joven Borja Pérez encabeza este proyecto en Ycoden Daute Isora. Pasó de mecánico de coches de carreras y conductor de camión de bomberos a dirigir su propio proyecto vitivinícola llamado Ignios Orígenes.
Para Borja Pérez, Ignios Orígenes debía sustentarse sobre las características tan singulares de la zona en la que están: suelos volcánicos, un clima atlántico con la influencia de los vientos alisios y unas variedades de uva únicas como la blanca marmajuelo y las tintas listán negro, baboso negro o vijariego.
Después de haber destacado con el proyecto Ignios, el viticultor tinerfeño crea unos vinos diferentes bajo la marca Artífice. Con este proyecto, conserva viñedos viejos de pequeños viticultores locales con poca producción, a los que compra la uva. En este viñedo se realiza una viticultura razonable, con un buen trabajo de asesoramiento de los viticultores y una ínfima intervención de los vinos en la bodega. Se busca elaborar vinos auténticos, potenciando las variedades autóctonas y respetando siempre el fruto.
En la forma de elaborar el vino, Borja Pérez no rechaza las innovaciones tecnológicas, sólo matiza que hay que utilizarlas cuando son necesarias, pero nunca para variar el estilo del vino. Pérez supervisa todos los procesos de la elaboración del vino, desde el trabajo en el campo hasta la venta del producto final.