Reconocido en 2019 como denominación de origen, el Pago de Vallegarcía es una de las bodegas más destacadas de España. Está situado en la privilegiada región de los Montes de Toledo y ahora puedes descubrirlo con este tinto exclusivo para Vinoselección: Miriade by Pago de Vallegarcía 2022. Presenta un atractivo ensamblaje de cabernet sauvignon (mayoritaria), merlot y petit verdot. Hecho con las uvas de los magníficos viñedos del pago, a 850 m de altitud, y perfeccionado con una crianza de 12 meses en roble francés. Un tinto con un equilibrio impecable, muestra de la profundidad y concentración frutales que han hecho famosa a esta bodega.
Tipo de vino
Región
Tipo de barrica
Barrica de roble francés
Tipo de botella
Borgoñona
Permanencia en barrica
12 meses
Capacidad (cl)
75
Acidez total (g/l)
5.5
Azúcar
1.3
Graduación (% vol.)
14.5
Miriade by Pago de Vallegarcía 2022 es un ensamblaje liderado por el cabernet sauvignon, con aportaciones de merlot y petit verdot. Las uvas proceden del magnífico viñedo del Pago de Vallegarcía, que acoge 50 hectáreas a 850 m de altitud. En concreto, las uvas que conforman este tinto exclusivo proceden de 12 parcelas en las que se practica una viticultura sostenible y se vendimian de forma manual. Tiene una crianza de 12 meses en barrica de roble francés.
En 1997 el empresario Alfonso Cortina inició el proyecto vitivinícola Pago de Vallegarcía en una finca de su propiedad sita en los Montes de Toledo, en los alrededores del Parque Nacional de Cabañeros. Su gran amigo Carlos Falcó, marqués de Griñón, le animó a plantar aquí variedades internacionales, propias de un clima más frío al de la meseta manchega. El proyecto comenzó a tomar forma con la plantación de las primeras 24 hectáreas, que Alfonso Cortina encargó al prestigioso profesor de viticultura australiano Richard Smart.
En 2001 elaboraron la primera cosecha, y en 2006 inauguraron instalaciones. Hoy, Pago de Vallegarcía está considerada como una de las bodegas referente de Castilla-La Mancha y una de las más importantes de España. Ocupa un paraje natural único, donde se conserva una flora y una fauna de gran valor ecológico, e integra una de las mejores muestras de bosque mediterráneo.
Sus 50 hectáreas de viñas propias se cultivan a 850 metros de altitud, donde maduran lentamente y logran buenas dosis de frescura. En 2019 el excelente viñedo de Vallegarcía fue reconocido como Denominación de Origen Protegida. (D.O.P.). Acoge seis variedades de uva de origen francés: la blanca Viognier y las tintas cabernet sauvignon, syrah, merlot, petit verdot y cabernet franc. Además, en 2018 se añadieron tres variedades nacionales: garnacha, cariñena y monastrell.
A cargo del diseño de los vino está el enólogo Adolfo Hornos, quien cuenta con la valiosa colaboración de Eric Boissenot, enólogo asesor líder en el Médoc.
El tinto Miriade by Pago de Vallegarcía 2022 (V.T. Castilla) es un fantástico acompañante de comidas sencillas, verduras a la plancha, arroces, pasta y pizza. También armoniza muy bien con barbacoas de carnes y con pescados suaves a la plancha.
Pago de Vallegarcía es la bodega del empresario Alfonso Cortina de Alcocer, quien en 1997 decide dar el salto a la viticultura y elaborar al estilo de los grandes vinos de Burdeos y Borgoña. Un proyecto sin fisuras que ha dado como resultado espectaculares vinos. La filosofía de Pago de Vallegarcía es elaborar vinos de muy alta calidad, a partir de uva propia, de composición equilibrada, vendimiada a mano en el momento óptimo de maduración y con aptitud para la crianza en barrica y el envejecimiento en botella. Los vinos buscan respetar la tipicidad de cada una de las variedades y la expresión del terruño.
La pasión de Alfonso Cortina por los grandes vinos de Burdeos y Borgoña ha quedado patente en este proyecto, que contó con la maestría del profesor en viticultura australiano Richard Smart para proyectar la plantación del viñedo en la finca Vallegarcía, situada en los Montes de Toledo, en un idílico paraje del Parque Nacional de Cabañeros.
La primera añada de la firma se realizó en las instalaciones de la bodega Dehesa del Carrizal, en 2001. El éxito conseguido en este momento y durante los cuatro años siguientes (el gurú norteamericano Robert Parker alabó la calidad de los vinos de Vallegarcía), motivaron a Alfonso Cortina a edificar su propia bodega, que fue inaugurada en 2006. El viñedo tiene una extensión de 31 hectáreas y tiene cinco variedades tintas y una blanca (Merlot, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Syrah y la blanca Viognier), variedades francesas de reconocida y demostrada calidad todas ellas; y los vinos de Vallegarcía se elaboran exclusivamente con uvas del viñedo propio.
La singularidad del Pago de Vallegarcía ha sido reconocida por la Unión Europea con la calificación Denominación de Origen Protegida: DOP Vallegarcía.