Montecastro 2022

La riqueza de la Ribera
1 botella
20,50
Botella 75cl.

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Montecastro 2022 es pura riqueza y expresión ribereña. Y es que este tinto complejo de marcado carácter mineral fue diseñado a partir de una selección de viñedos plantados sobre suelos de diferente composición. La esencia de la Ribera del Duero en un botella.

Montecastro 2022 es pura riqueza y expresión ribereña. Y es que este tinto complejo de marcado carácter mineral fue diseñado a partir de una selección de viñedos plantados sobre suelos de diferente composición. La esencia de la Ribera del Duero en un botella.

Características de consumo

Temperatura servicio

Temperatura de 16 ºC

Características generales

Tipo de vino

Vino Tinto

Tipo de barrica

Barricas de roble francés de Allier

Tipo de botella

Troncocónica

Permanencia en barrica

16 meses

Capacidad (cl)

75

Información general

Montecastro 2022 nació de una cosecha de magnífica calidad y de la amalgama de terruños (arcillosos, calcáreos, guijarrosos, francos) que trabaja Bodegas Montecastro en sus 27 hectáreas de viñedo, ubicado en Castrillo de Duero (Valladolid).

Esta variedad y riqueza de los suelos en los que crecen las cepas de tinto fino (tempranillo) y merlot que integran Montecastro le otorgaron gran complejidad, a la que se sumó la frescura y la buena acidez derivada de la altitud de entre 860 y 923 metros sobre el nivel del mar a la que se sitúa el viñedo, una de las más elevadas de la Ribera del Duero.

El proceso de elaboración de Bodegas Montecastro potenció todas las cualidades varietales, con la fermentación lenta y con levaduras autóctonas, maceración en depósitos de hormigón termorregulado y 16 meses de crianza en barricas de roble francés de Allier. Su equilibrio, generosa estructura y finura auguran a Montecastro 2022 un buen envejecimiento y un gran potencial de guarda. Disfrútalo, especialmente, con platos de carne roja y buenos quesos curados.

Notas de cata

A la vista, el vino tinto Montecastro luce un color rojo rubí muy brillante.

Nariz muy aromática donde predominan las bayas negras y los frutos rojos complementados con notas balsámicas (eucalipto). Una perfecta integración de los aromas especiados aportados por la crianza en madera armoniza el conjunto. 

En la entrada en boca se muestra suave y sedoso. De estructura equilibrada y acidez bien integrada, este vino destaca por su finura, frescura y marcada persistencia, características que auguran un excelente potencial de envejecimiento. 

La bodega

Plantar viñedos en el corazón de la Ribera del Duero y, con sus frutos, elaborar, en una bodega dotada de la última tecnología, vinos de gran calidad. Esa es la idea que movió, en el año 2000, a un grupo de amigos, entre ellos Alfonso de Salas, marqués de Montecastro y Llanahermosa (de así el nombre de la firma) y cofundador del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, entonces director del mismo, o el cantante Julio Iglesias, a asociarse para poner en marcha Bodegas Montecastro.

El proyecto echó a andar definitivamente con la unión al mismo del enólogo francés Bertrand Erhard y la plantación en 2002 de 27 hectáreas de viñedos de tinto fino, cabernet sauvignon y merlot, repartidos en ocho parcelas y cinco pagos distintos en el término vallisoletano de Castrillo de Duero, a entre 860 y 923 metros, en una de las altitudes más elevadas de la D.O.

Al mismo tiempo que se inició la plantación de las cepas, empezó la construcción de la bodega, un moderno edificio, en armonía con el entorno en el que se ubica, diseñada por el prestigioso arquitecto Roberto Valle, autor también del museo del vino del Castillo de Peñafiel. En 2012, Bodegas Hacienda Monasterio se incorpora al accionariado de Montecastro, asumiendo la dirección técnica, vitivinícola y comercial. A partir de ese momento, Carlos de la Fuente, mano derecha del prestigioso Peter Sisseck, toma las riendas enológicas de la firma, y en 2015 ve la luz la primera añada elaborada por su equipo, Montecastro Cosecha 2012.

El esfuerzo de Bodegas Montecastro por contar con los diferentes terruños que conforman los suelos de la Ribera del Duero hace que sus elaboraciones sean la fiel expresión de todos ellos, una síntesis de complejidad, mineralidad y frescura.