Montecastro Reserva 2019

Elegancia y frescura desde Ribera del Duero
1 botella
32,30
Botella 75cl.

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Montecastro Reserva 2019 conjuga toda la esencia y la riqueza del terruño ribereño. Un vino tinto aromático, pleno de frescura y bien equilibrado gracias a una medida crianza de 18 meses en barricas de roble francés. Elegante, fino y largo.

Características de consumo

Temperatura servicio

16-18º C

Características generales

Tipo de vino

Tinto Reserva

Tipo de barrica

Barricas de roble francés (40% nuevas)

Tipo de botella

Troncocónica

Permanencia en barrica

18 meses

Capacidad (cl)

75

Graduación (% vol.)

15

Información general

Montecastro Reserva 2019 es un elegante vino tinto nacido de una de las mejores añadas que se recuerdan en Ribera del Duero, calificada como Excelente por el Consejo Regulador. Originado en la amalgama de terruños (arcillosos, calcáreos, guijarrosos, francos) que domina Bodegas Montecastro en sus 27 hectáreas de viñedo de Castrillo de Duero (Valladolid), a una de las altitudes más elevadas de la región vitivinícola: entre 860 y 923 metros sobre el nivel del mar.

La gran diversidad de los suelos que albergan las cepas de tinto fino (tempranillo) y cabernet sauvignon del coupage de Montecastro Reserva 2019 le otorgó una gran aromaticidad, a la que se sumó la frescura, mineralidad y buena acidez derivadas de la altitud del terroir y una excelente estructura y potencial de guardia adquiridos gracias a su crianza de 18 meses en barricas de roble francés.

El proceso de elaboración llevado a cabo por Bodegas Montecastro se enfocó en potenciar las características varietales. El 15% de los racimos maceraron lentamente con su raspón en depósitos de hormigón termorregulado, donde se inició la fermentación y el vino obtenido permaneció durante tres meses. Dieciocho meses de crianza en barricas de roble francés terminaron de perfilar un elegante Reserva que conquista por su frescura, su equilibrada acidez y su persistencia.

Opinión de los creadores

La bodega

Plantar viñedos en el corazón de la Ribera del Duero y, con sus frutos, elaborar, en una bodega dotada de la última tecnología, vinos de gran calidad. Esa es la idea que movió, en el año 2000, a un grupo de amigos, entre ellos Alfonso de Salas, marqués de Montecastro y Llanahermosa (de así el nombre de la firma) y cofundador del periódico El Mundo, Pedro J. Ramírez, entonces director del mismo, o el cantante Julio Iglesias, a asociarse para poner en marcha Bodegas Montecastro.

El proyecto echó a andar definitivamente con la unión al mismo del enólogo francés Bertrand Erhard y la plantación en 2002 de 27 hectáreas de viñedos de tinto fino, cabernet sauvignon y merlot, repartidos en ocho parcelas y cinco pagos distintos en el término vallisoletano de Castrillo de Duero, a entre 860 y 923 metros, en una de las altitudes más elevadas de la D.O.

Al mismo tiempo que se inició la plantación de las cepas, empezó la construcción de la bodega, un moderno edificio, en armonía con el entorno en el que se ubica, diseñada por el prestigioso arquitecto Roberto Valle, autor también del museo del vino del Castillo de Peñafiel. En 2012, Bodegas Hacienda Monasterio se incorpora al accionariado de Montecastro, asumiendo la dirección técnica, vitivinícola y comercial. A partir de ese momento, Carlos de la Fuente, mano derecha del prestigioso Peter Sisseck, toma las riendas enológicas de la firma, y en 2015 ve la luz la primera añada elaborada por su equipo, Montecastro Cosecha 2012.

El esfuerzo de Bodegas Montecastro por contar con los diferentes terruños que conforman los suelos de la Ribera del Duero hace que sus elaboraciones sean la fiel expresión de todos ellos, una síntesis de complejidad, mineralidad y frescura.