Los blancos de Rioja viven un excelente momento, una auténtica nueva “edad de oro” que se refleja en una demanda en claro ascenso. Entre ellos, sentimos debilidad por Muga Blanco 2025, una apuesta de una de las bodegas históricas del Barrio de la Estación de Haro y una de las escasas firmas españolas que cuentan con tonelería propia. En Muga, la madera es esencial: el roble es el único material que la familia utiliza tanto para la fermentación como para la crianza de sus vinos.
Muga Blanco 2025 es un original ensamblaje de viura (la uva protagonista de los blancos riojanos) garnacha blanca y malvasía de Rioja. Las uvas proceden de principalmente de dos valles diferentes, ambos situados en la subzona de Rioja Alta y con un clima atlántico. En el Valle del Oja los terrenos son arcillo calcáreos y aportan estructura y frescura al vino. En la zona alta del Valle del Najerilla los suelos son arcillas férricas que favorecen la complejidad y mineralidad del vino.
Vendimia manual. Tras una ligera maceración de los hollejos con el mosto en la prensa, la fermentación tuvo lugar en tinos de madera de diferentes volúmenes y barricas nuevas de roble francés Nevers con un tostado muy ligero. Una vez finalizada la fermentación, permaneció 4 meses en las barricas, realizándose ‘battonagges’ para mantener las lías finas en contacto con el vino, protegerlo del oxígeno y aportar suavidad en boca y complejidad.
Muga (1932) es una de las bodegas más sólidas y emblemáticas de Rioja. Desde el Barrio de la Estación de Haro, la última generación de una ilustre saga familiar continúa elaborando una gama de vinos que destacan por su calidad, fruto del exhaustivo trabajo llevado a cabo tanto en el viñedo como en la bodega y de la minuciosa selección de barricas de roble procedentes de los mejores bosques europeos y norteamericanos. Además, es una de las poquísimas bodegas españolas que cuentan con tonelería para fabricar sus propias barricas.
Muga Blanco 2025 (D.O.Ca. Rioja) es perfecto para acompañar pescados blancos, mariscos y arroces de mar.
Notas de cata
La añada 2025 presenta un color amarillo pajizo pálido y brillante.
En nariz ofrece una intensidad media, con notas de flor blanca y fruta de hueso, acompañadas de sutiles matices cítricos y un delicado fondo especiado procedente de la fermentación en madera.
En boca muestra una acidez viva y bien definida, equilibrada con el volumen y la textura aportados por las lías. El final es largo y fresco, con recuerdos cítricos, fruta de hueso y una ligera sensación salina que prolonga la persistencia.
La familia Muga empieza a producir en 1932 en una pequeña bodega situada en el centro de Haro. Sería en 1968 cuando estrena las instalaciones en las que hoy sigue produciendo, en el histórico Barrio de la Estación de Haro. A lo largo de estos años, las nuevas generaciones de la familia se han ido incorporando al negocio familiar manteniendo la tradición y mejorando los vinos hasta el punto de que algunos de ellos -Aro, Prado Enea, Torre Muga- están considerados como uno de los mejores tintos de este país.
La madera de roble es una de las grandes señas de identidad de Muga. Este es el principal material con el que está construido el hermoso caserón riojano que alberga la bodega y son las barricas de roble fabricadas de forma artesanal por sus propios toneleros- las que marcan la enorme calidad de los vinos que elaboran. Tampoco hay que olvidar sus excepcionales viñedos de tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, ubicados en el valle de los ríos Oja y Tirón. En estas tierras, suelo y clima se alían para ofrecer unas condiciones excepcionales a la vid, algo que aprovecha la familia Muga para elaborar sus afamados vinos.