El gran vino de culto de Ribera del Duero, en formato mágnum
Pago de Carraovejas 2024 es una expresión precisa y fiel del valle, nacida de más de cien parcelas trabajadas con filosofía ecológica. Su coupage de Tinto Fino, Merlot y Cabernet Sauvignon da forma a un tinto fresco, elegante y con personalidad.
Pago de Carraovejas Mágnum 2024 es la nueva cosecha de uno de los grandes referentes de la D.O. Ribera del Duero, presentada en formato mágnum. Elaborado a partir de Tinto Fino, Merlot y Cabernet Sauvignon, envejece alrededor de 12 meses en barricas de roble francés de diferentes capacidades. Su elaboración cuida cada detalle, con trasiegos por gravedad, fermentaciones con levaduras y bacterias autóctonas y una clarificación tradicional mediante clara de huevo natural.
Las uvas proceden de más de 100 parcelas distribuidas entre laderas y zonas de páramo, un entorno marcado por la diversidad de altitudes, exposiciones y tipos de suelo. La viticultura se desarrolla bajo una visión respetuosa con el entorno, favoreciendo la biodiversidad del viñedo. La añada 2024 estuvo condicionada por una brotación adelantada, una vendimia manual realizada entre finales de septiembre y comienzos de octubre y un exhaustivo trabajo de selección tanto en campo como en bodega.
Creada en 1987 por José María Ruiz, Pago de Carraovejas se ha consolidado como una de las bodegas más prestigiosas de la Ribera del Duero. Su trayectoria se apoya en una combinación de innovación, respeto por el paisaje y profundo conocimiento vitícola. Este vino es una muestra de esa filosofía, trasladando al consumidor una interpretación precisa, elegante y genuina de su origen.
Pago de Carraovejas 2023 es un tempranillo con una pequeña pero importante aportación de cabernet sauvignon y merlot. Su crianza de 12 meses en barricas de roble francés y americano le aporta complejidad y equilibrio. En nariz destacan las notas florales, fruta negra y toques especiados, mientras que en boca se muestra fresco, ágil y con taninos sedosos. La vinificación se realiza por gravedad, con levaduras autóctonas y una clarificación natural con clara de huevo. Es un vino con gran capacidad de guarda y una expresión fiel de su origen.
La finca de Carraovejas se extiende por 160 hectáreas en un paisaje singular, con más de cien parcelas que escalan las laderas del valle y el páramo. Los viñedos se sitúan entre los 850 y más de 900 metros de altitud, sobre suelos de margas calizas, arcillas y areniscas. Esta diversidad de texturas y orientaciones crea un mosaico vitícola único, donde cada parcela se trabaja por separado. El ciclo 2023 estuvo marcado por un clima complejo, con un verano seco y caluroso y lluvias intensas en septiembre, lo que dio lugar a una vendimia exigente y selectiva.
Fundada en 1987 por José María Ruiz, Pago de Carraovejas es hoy una de las bodegas más reconocidas de Ribera del Duero. Su filosofía se basa en la precisión, el respeto por la materia prima y la sostenibilidad. Con una producción cercana a las 800.000 botellas, la bodega combina tradición e innovación en cada etapa del proceso. El equipo técnico trabaja con una viticultura de precisión y ecológica, buscando siempre la excelencia y la autenticidad en sus vinos. Cada añada es el resultado de un trabajo meticuloso y apasionado.
Pago de Carraovejas es un auténtico icono en Ribera del Duero. Su gran logro es que todo el mundo quiere probar sus vinos: gustan al gran público al tiempo que ocupan un lugar en el Olimpo de los ‘vinos de culto’. Esta bodega es la materialización del sueño de José María Ruiz. Formado como sumiller, en 1982 abrió su propio restaurante en Segovia -Restaurante José María- logrando reconocimiento por la exquisitez de su cochinillo asado. Al poco tiempo concibió la idea de elaborar un vino en Ribera del Duero para acompañar su plato estrella y, con el apoyo de un grupo de segovianos amantes del vino, puso en marcha el proyecto Pago de Carraovejas en 1987, eligiendo como ubicación las laderas de Carraovejas en Peñafiel, paraje tradicionalmente reconocido por la buena maduración de los frutos.
Así, en una finca sita en el corazón de la D.O. Ribera del Duero arrancó un proyecto que en 1991 alumbró su primera añada, elaborada con 5 hectáreas de viñedo iniciales. Por otro lado, Pago de Carraovejas marcó un hito en la denominación, ya que fue pionera en incorporar un 25% de cabernet sauvignon en sus vinos cuando la corriente imperante daba absoluto protagonismo a la uva tinto fino (tempranillo); además, fue precursora en el uso de roble francés para la crianza. Desde sus primeros compases, el prestigio acompañó a una bodega que con el paso de los años ha ido ampliando y mejorando viñedos e instalaciones. Desde 2013, Pago de Carraovejas, en manos de la familia Ruiz, es también propietaria de otra bodega singular: Ossian, dedicada a la elaboración de blancos de verdejo en Nieva (Segovia).