Bodegas Montebaco se ha ganado un sólido prestigio gracias a unos tintos elaborados con un excelente viñedo propio que crece a una altitud casi límite en la “milla de oro” de Ribera del Duero. En Semele Crianza 2014 se aprecia toda la fuerza y carácter de un magnífico tempranillo.
Temperatura servicio
Tiempo de consumo
Tipo de vino
Región
Variedad de uva
10% Merlot, 90% Tempranillo
Tipo de barrica
Barricas de roble
Tipo de botella
Troncocónica
Permanencia en barrica
12 meses
Capacidad (cl)
75
Graduación (% vol.)
14
Entre los dos municipios más famosos de Ribera del Duero: Valbuena de Duero y Pesquera de Duero (Valladolid), en la considerada “milla de oro” del viñedo ribereño, se alza la finca Monte Alto a 850-900 m de altitud como una isla dentro de la región. Una finca que acoge la bodega familiar Montebaco, con 50 hectáreas de viñedo rodeando las instalaciones, al estilo ‘château’. Con tempranillo de la propia finca se elabora Semele Crianza 2014, un tinto amable y fresco que alcanza una nítida expresión varietal.
La historia de Bodegas Montebaco comienza a escribirse a mediados de los ochenta cuando el empresario vallisoletano Manuel Esteban decide apostar por las posibilidades vitivinícolas de esta propiedad, anteriormente dedicada a la ganadería y agricultura. Así, tras la rehabilitación del edificio existente para convertirlo en una bodega equipada con moderna tecnología y la plantación de las primeras 20 hectáreas de viñedo, arranca la trayectoria de Montebaco.
Desde entonces los vinos de Bodegas Montebaco, elaborados bajo la dirección del afamado enólogo César Muñoz, se han ganado un sólido prestigio por su calidad y regularidad. Tintos con D.O. Ribera del Duero basados en un excelente viñedo propio que crece a una altitud casi límite, beneficiándose de unas características geoclimáticas peculiares que refuerzan su carácter. El respeto al medio ambiente y un minucioso trabajo en campo para controlar el vigor de las cepas, consiguiendo producciones bajas y uvas con alta concentración, son otros factores de calidad del viñedo de Montebaco.
Bonito color rojo cereza granate uniforme, de capa media-alta.
En nariz aparecen en primer plano nítidos recuerdos de frutas negras maduras (ciruelas y moras), seguidas de sutiles notas de madera tostada y humo; más tarde destacan recuerdos de cedro y de monte bajo (retama, jara y tomillo).
En boca resulta sabroso, de cuerpo medio con un tanino dulce, maduro y frutal perfectamente integrado en el conjunto; posee una buena acidez que le da frescura y agilidad en el paso de boca. Gran carga frutal con notas de fruta de hueso (ciruelas negras). Larga persistencia final con notas especiadas y tostadas.
Entre los dos municipios más famosos de Ribera del Duero: Valbuena de Duero y Pesquera de Duero (Valladolid), en la considerada “milla de oro” del viñedo ribereño, se alza la finca Monte Alto a 850-900 m de altitud como una isla dentro de la región. Una finca que acoge la bodega familiar Montebaco, con 45 hectáreas de viñedo rodeando las instalaciones, al estilo ‘château’.
La historia de Bodegas Montebaco comienza a escribirse en 1982 industrial vallisoletano Manuel Esteban y su esposa Mª Ángeles adquirieron una de las fincas con más historia de Valladolid: Monte Alto, con el objetivo de revivir y ampliar el carácter vitícola de la finca, dedicada en las últimas décadas a la agricultura extensiva y la ganadera. La familia Esteban rehabilitó el edificio que en otros tiempos albergó la vaquería para convertirlo en bodega de una sola planta, y en 1987 plantó una veintena de hectáreas de la variedad tinto fino (tempranillo). En 1994 elaboraron el primer vino procedente de la finca.
El éxito de la bodega se basa en un excelente viñedo propio cultivado a una altitud casi límite, donde las plantas se benefician de unas características geoclimáticas peculiares. Otros factores de calidad son el respeto al medio ambiente y un minucioso trabajo en campo para controlar el vigor de las cepas, así consiguen rendimientos bajos de uvas con alta concentración. Por otro lado, la bodega renueva cada año un 33% de sus barricas. En 2005 la bodega amplió su campo de actuación a la D.O. Rueda, donde adquirió un pequeño viñedo de verdejo.
Tras el fallecimiento del enólogo César Múñoz en octubre de 2022, Manuel Esteban Martín, hijo de los fundadores, es el encargado del diseño de los vinos.